Tinelli con Martin Bossi, el imitador de Mirtha Legrand en el nuevo capítulo de «Gran cuñado», ahora con famosos.
Empezó «Gran cuñado vip» y se esfumaron súbitamente las amenazas de juicio. Una vez más, relumbró la frase escrita por Jane Austin en «Orgullo y prejuicio», en los tiempos que no existía la televisión y la gente leía: «La vanidad y el orgullo son cosas distintas, pese a que veces se empleen estas palabras como sinónimos. Una persona puede ser orgullosa sin ser vanidosa. El orgullo tiene que ver con la opinión que se tiene de uno mismo; la vanidad con la que los demás tienen de nosotros».
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Con la emisión de ayer, subió algo el alicaído rating de Marcelo Tinelli. «Gran cuñado vip», tras el agotamiento de los políticos, parodia a los famosos. El rating inaugural marcó 23.9, 8 menos de lo que había sido el lanzamiento de las caricaturas de políticos (31.9), pero mejor de lo que venía midiendo el «Showmatch» post electoral.
Así, el martes aparecieron sólo 4 de los 30 famosos que prometen, y pese a que algunos de los «reales» amenazaron con cartas documento si se veían «agraviados», al día siguiente todos se mostraron satisfechos. El propio Tinelli explotó las advertencias de juicios: señaló que sus abogados ya estaban trabajando y que hasta él mismo será parodiado.
Los cuatro imitados del martes, Marley, Jorge Rial, Gerardo Sofovich y Mirtha Legrand, se refirieron ayer a sus clones. Rial se extendió narcisistamente en «Intrusos» sobre cada detalle de su parodia. Legrand dijo estar contenta con su imitador Martín Bossi, enfatizando que está hecho con «mucho respeto» y también reparó en lo estético: «Muy bien el pelo, la ropa, ¿tengo esas lolas? Lo que sí es seguro es que tengo mejor nariz, igual se puede perfeccionar. ¿Soy tan mandona? Pasa que soy muy perfeccionista». Gerardo Sofovich fue remedado por Freddy Villarreal, de quien el «verdadero» ya dijo estar orgulloso por la exactitud de la imitación.
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