| La altísima calidad del ensamble convocado por Nuova Harmonia, la orquesta de cuerdas suiza Festival Strings Lucerne, se manifestó desde el primer compás de su actuación en el Coliseo: la "Meditación sobre el coral de San Wenceslao" de Josef Suk, obra de bella y simple profundidad que la agrupación tradujo con exactitud. Captada ya la atención total del público por esa manifestación inicial de maestría, el conjunto liderado por el violinista Daniel Dodds desplegó un programa equilibrado en su oferta y sin fisuras en su realización. |
La transparencia de escritura de la tercera suite de "Danzas y arias antiguas" de Ottorino Respighi no fue un obstáculo para un equipo en el que la afinación está fuera de toda discusión, incluso en los momentos más expuestos como la "Passacaglia" con la que cierra esta serie. El conjunto también supo moderar el vibrato, como lo reclama la estética.
Le siguió una obra que había brindado en el 2011 en el Teatro Colón (para el extinto Abono Bicentenario) la Camerata Bern, pero que en la versión de la Festival Strings Lucerne tuvo una intensidad y un dramatismo muy superiores. Se trata de "El sueño de Verdi", partitura del suizo Martin Wettstein que entrelaza temas del "Macbeth" verdiano exigiendo a las cuerdas una serie de efectos muy logrados por los intérpretes.
La segunda parte estuvo íntegramente dedicada a Tchaikovsky. En las dos primeras obras ("Meditación", de "Recuerdo de un lugar querido" opus 42 y el más célebre "Vals-scherzo" opus 34) se desplegó la apabullante calidad instrumental y musical de Daniel Dodds, un violinista excepcional. Para el final, la orquesta reservó la famosa "Serenata en do mayor" opus 48, que entregó con riqueza dinámica y un sonido generoso y brillante.


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