Granos compiten contra dólar y cosecha récord

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La fuerte baja acaecida en el primer tramo de este año tomó por sorpresa a muchos productores, que aspiraban lograr cotizaciones superiores a las alcanzadas sobre el final de 2009. El informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) del mes pasado fue el principal responsable de echar por tierra mejores expectativas de precios, en tanto que la fortaleza del dólar en el contexto internacional hizo también su parte. El índice CRB, que mide una canasta de commodities que cotizan en plazas norteamericanas, llegó a acariciar los 510 puntos el 6 de enero de este año, hoy se encuentra en torno de los 470 puntos. La plaza internacional transita entonces el camino de un sentimiento bajista, con expectativas productivas importantes para nuestra región y muchas dudas en torno a si el ritmo de crecimiento de los principales países demandantes se podrá repetir una vez más.

El mercado de granos ha comenzado a transitar el camino de sus fundamentos, que hoy resultan poco constructivos para las cotizaciones: recomposición de stocks, la intención de China de «enfriar» su economía, un escenario de buena producción sudamericana, la probable buena intención de siembra de cultivos de verano en los Estados Unidos como consecuencia del área dedicada a trigo blando de invierno, etc.

Tampoco resultan gratas las noticias financieras, que contribuyeron a lograr las buenas cotizaciones del segundo semestre del año anterior: los mercados accionarios hoy se encuentran débiles comparados con el final de 2009, las divisas se encuentran más flojas en relación con el dólar y la sensación instalada en la plaza en el sentido que la bonanza global demoraría un poco más que lo previsto en el último trimestre del año pasado.

El maíz fue la principal víctima del informe del USDA del 12 de enero pasado. El impacto de los números revelados fue tan contundente que esta plaza lideró la baja en Chicago y tuvo la habilidad de arrastrar en su tendencia a las cotizaciones de la soja y el trigo. La esperanza ahora reside en la próxima revisión de legislación de biocombustibles en los Estados Unidos que se llevará a cabo a mediados de este año y que incrementará en 5 puntos porcentuales la mezcla con etanol de maíz. El dato cobra relevancia ya que la tercera parte del maíz producido en Estados Unidos -cerca de 100 millones de toneladas- se utiliza para la elaboración de este combustible alternativo.

Localmente, ya no es un secreto que la Argentina contará con una campaña maicera sin precedentes en relación con los rendimientos, que aparentemente se perfilan como un récord absoluto. Urge la presencia activa de compradores para que se vaya comercializando ordenadamente la prometedora campaña que se avecina y para ello hace falta la emisión de permisos de exportación (ROES) antes que las primeras disponibilidades se hagan presentes en el mercado, en pocas semanas más. En relación con la política comercial de los productores, se impone una activa participación en los mercados de futuros para fijar umbrales de rentabilidad aceptables. Puede recurrirse a ventas a término en el MATba, operaciones forwards u opciones. Lo que no debería hacerse es permanecer inactivo a la espera de mejoras en las cotizaciones, aunque ellas puedan ocurrir más adelante. Ventas de futuros con compras simultáneas de calls en el MATba resultan una alternativa interesante y poco riesgosa.

Los operadores de Chicago se encuentran preocupados por el ritmo de compras que se proyectan en el futuro por parte de China, en lo concerniente a oleaginosas y aceites. China representa más de la mitad de las importaciones globales de porotos de soja y alrededor del 25% del aceite de soja del mundo. Sus compras de aceite de palma constituyen el 18% del total global y las proyecciones del USDA hablan de una declinación en las adquisiciones de aceites vegetales en relación con las del año pasado.

Según un reporte reciente del Rabobank, los factores estructurales que determinaron mejores precios en los commodities relacionados con alimentos en 2007 y 2008 se repetirán en los próximos años. Los principales fundamentos que avalan esta teoría incluyen el retorno al crecimiento económico mundial, el incremento poblacional, particularmente en los países asiáticos, los elevados precios de la energía y la creciente participación del público inversor en los mercados de materias primas. Las subas en las cotizaciones de los combustibles elevan también las de los granos, ahora utilizados para la generación de biocombustibles. El informe señala, además, que existe una potencial amenaza de reducción en la oferta de alimentos por parte de países en vías de desarrollo con el objetivo de eludir la inflación y por razones de seguridad alimentaria, circunstancia que podría restringir la comercialización externa, lo que generaría mayor presión por parte de la demanda en el afán de lograr disponibilidades.

Informe de Panagrícola

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