26 de junio 2009 - 00:00

Granos, ante una cosecha signada por la escasez

Clima, financiamiento, expectativas optimistas y buenos precios serán las claves para sostener la alicaída cosecha 2009/10.
Clima, financiamiento, expectativas optimistas y buenos precios serán las claves para sostener la alicaída cosecha 2009/10.
Ni la baja del 30%-40% en los costos de producción respecto del año pasado, ni el significativo recorte en los precios de los arrendamientos, ni las expectativas de cierta recuperación en las cotizaciones internacionales y, mucho menos, los recientes acuerdos con los exportadores locales por trigo y maíz, están logrando que los productores se entusiasmen con la campaña agrícola 09/10 que está comenzando.

Tanto es así, que el área de siembra volvería a rondar los 30-31 millones de hectáreas (contra el récord de 33,1 millones de 07/08), aunque habría cambios en la composición pues, las pérdidas de área que volverían a registrar algunos granos, como el trigo y el maíz, en parte podrían ser compensadas, otra vez, con la soja que retomaría así su tendencia al crecimiento logrando, probablemente, un nuevo récord al superar los 19 millones de hectáreas sembradas.

Por supuesto que para que al menos ocurra esto último se tiene que dar una serie de factores, aunque se podrían resumir en cuatro, en el siguiente orden de prioridades:

1- Significativa mejora del clima a partir de una lluvia de, al menos, 150 milímetros, y posterior regularización de las precipitaciones.

2- Aparición de algunas formas de financiación bancaria y/o comercial.

3- Cambio de humor y expectativa de los productores.

4- Mantenimiento de la tendencia a la recuperación en las cotizaciones de los principales granos.

Por supuesto que el tema climático es excluyente. Después de casi 18 meses de seca en plena Pampa Húmeda, la diferencia con junio del año pasado es que, entonces, todavía había algo de agua en los perfiles. Ahora ya no. Y eso ya determinó una nueva caída para el trigo que en esta campaña volvería a retroceder con un área que se estima en menos de 3 millones de hectáreas, lo que con una muy buena evolución climática podría permitir una cosecha rondando los 6,5/7 millones de toneladas, apenas para cubrir la demanda doméstica, siempre y cuando no haya exportaciones de harina.

En el caso de los granos gruesos, si se cumplen los pronósticos que indican que el tiempo tendería a normalizarse en setiembre-octubre, casi no habría margen para algunos cultivos de primera, lo cual favorece también a la soja que es la que se puede implantar hasta más tarde. Ni hablar, si ese lapso de amplía.

Límites

Pero el clima no es el único limitante. El segundo gran escollo es la falta de financiamiento. «Acá se perdió más de una campaña. Desapareció la financiación de todo un año», señaló el especialista Gustavo Oliverio de Producir Conservando, aludiendo a los u$s 10.000/12.000 millones de costos directos de producción que implica una campaña agrícola de alrededor de 90/95 millones de toneladas, a los que se deben agregar los arrendamientos (se estima que alrededor del 40% del área agrícola se alquila). Si se considera que a precios de hoy, el «achicamiento» de la última campaña, representa algo así como unos u$s 18.000 millones que dejan de entrar en el país, pero también en el interior, queda en claro que ésta es buena parte de la cifra que está faltando en el campo para encarar la nueva campaña.

Por otro lado, también desapareció una parte importante de los aportes extra, sector que venía de la mano de inversores en los pools de siembra y que, ante las pérdidas que registraron, especialmente en el último ejercicio (además de los conflictos políticos, etc.), se replegaron hasta nuevo aviso.
El tercer factor (malhumor, desconfianza, etc.), tampoco es menor. La manipulación de los mercados, el manoseo, los cambios de las reglas de juego sobre la marcha, el desconocimiento de muchos funcionarios, etc., ya determinaron pérdidas importantes el último año (no todas justificables por la seca), que se mantendrían en la actual campaña. De hecho, según un comunicado de AACREA, al nuevo retroceso ya mencionado del trigo, se sumaría también el del maíz, dadas las ventajas comparativas que presenta la soja, y algunos ya hablan de 2/2,5 millones de hectáreas para el cereal de verano, casi la mitad de la superficie alcanzada en el ciclo 07/08, y cada vez más lejos de la posibilidad de recuperar el segundo lugar como exportador que la Argentina perdió recientemente a manos de Brasil.

La lectura de los principales analistas del sector es coincidente: «Sin el recorte de las retenciones, se hubiera neutralizado parte del efecto negativo de la seca». Es que el mayor ingreso y, especialmente, el incentivo de un precio pleno, hubiera disparado mayores inversiones en tecnología (semillas, fertilizantes, etc.) por parte de los productores. El temor ahora, es que se mantenga el mismo esquema y, obviamente, que se repita similar resultado en la nueva campaña. De hecho, en la última cayó 1,2 millón de toneladas el uso de fertilizantes llegando a 2,5 millones de toneladas, volumen que podría ser, incluso, menor en el período que se inicia, a pesar de la baja del 58% en dólares que registra el fosfato diamónico (versus junio 2008), o del 45%/50% en la tonelada de urea.

También el glifosato se abarató más del 60% mes contra mes.

«La foto no es tan mala. La relación insumo-producto es mejor que el año pasado. El problema es que no hay producto. Las bolsas (silo-bolsa) se vaciaron», señaló un reconocido economista agropecuario.

Y algo similar opina también Oliverio quien, de ordenarse el clima, no prevé para esta campaña, una siembra muy superior a los 30 millones de hectáreas, «y una cosecha por debajo de los 80 millones de toneladas, muy lejos de los 97 millones de 2007/08».

Por eso, las restricciones para revertir la caída, no pasan sólo por el clima. Más vale, son «emocionales» y determinan que estemos ante una cosecha «gasolera», con inversiones muy acotadas, y en la que la «corrida» a la soja, parece que va a ser masiva.

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