15 de enero 2010 - 00:00

Graves saqueos y riesgo de epidemias se suman ya a la tragedia de Haití

Un niño, gravemente herido, espera por ayuda médica en Puerto Príncipe. En un país habitualmente sin recursos, el sismo del martes devastó sus pocos mecanismos de respuesta a un desastre.
Un niño, gravemente herido, espera por ayuda médica en Puerto Príncipe. En un país habitualmente sin recursos, el sismo del martes devastó sus pocos mecanismos de respuesta a un desastre.
Puerto Príncipe - El aeropuerto de la capital de Haití estaba colapsado ayer por las decenas de aviones internacionales que llegaron con insumos; mientras, fuera del recinto, centenares de personas comenzaban a agruparse, esperanzados en conseguir agua y alimentos. Horas antes, grupos de damnificados habían saqueado los pocos negocios que quedaron en pie. A más de tres días de la catástrofe por el sismo de 7 puntos en la escala de Ritcher, los cadáveres seguían descomponiéndose en las calles, lo que generaba fuertes temores de una epidemia.

Las previsiones sobre la cantidad de víctimas fatales continuaban siendo dramáticas. Uno de los dirigentes de la Cruz Roja local, Víctor Jackson, afirmó que «nadie sabe con precisión ni está en situación de confirmar una cifra determinada» de muertos, aunque según su agrupación los estiman entre 45.000 y 50.000.

«Pensamos que tres millones de personas han sido afectadas en el país, que han resultado heridas o que han perdido sus hogares», agregó. El miércoles, las máximas autoridades del país habían afirmado que los fallecidos oscilaban entre los 30.000 y los 100.000.

Problema de coordinación

Por su parte, el embajador de Haití ante el Vaticano, Carl Henri Guiteau, afirmó que «el riesgo de epidemias es real, dado que hay tantos muertos y cuerpos de heridos en las calles. Entre la ayuda internacional está prevista la llegada de celdas frigoríficas para los cadáveres», afirmó el diplomático en una conferencia de prensa en la embajada.

«El problema es la coordinación y la gestión de esa ayuda», indicó. «No logramos encontrar a algunos ministros, no hay más infraestructuras ministeriales; la situación es catastrófica», concluyó.

Por esa circunstancia, cerca de siete mil víctimas del terremoto fueron sepultadas en una fosa común, informó el presidente René Preval. «En la últimas horas han enterrado unos 7.000 haitianos, y el Gobierno está pidiendo ayuda de maquinarias para levantar los escombros», agregó el premier Javier Velásquez Quesquén.

Atención especial

Una de las prioridades de los militares brasileños, que comandan la fuerza de estabilización de la ONU en Haití (Minustah), es sepultar rápidamente a los muertos para evitar epidemias, pero la tarea requerirá de una atención especial para cumplir los rituales del vudú, religión con gran presencia en el país caribeño.

El ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, quien se encontraba en Puerto Príncipe, anunció que presentaría el plan a Preval en las próximas horas. Los parientes no aceptan que se toque a sus muertos mientras no se concluyan los rituales.

En medio de ese caos se encuentra el embajador argentino en Haití, José María Vázquez Ocampo, quien arribó al país pocas horas antes del sismo. Según relató su esposa, se instaló en una plaza junto a otros diplomáticos nacionales, donde pasa las noches.

Desde Buenos Aires, el embajador haitiano Raymond Mathieu advirtió que «la situación en Haití es de extrema gravedad y la gente está desesperada». «Hubo algunos saqueos a supermercados en Puerto Príncipe, y las tropas de las Naciones Unidas están preocupadas por la posibilidad de que saqueen armas», dijo.

El portavoz de la Minustah, David Wimhurst, indicó que «la Policía haitiana no se ve en las calles» y que las 3.000 fuerzas de la misión son las que están controlando la seguridad en la capital y alrededores. Según Wimhurst, la Policía local quizás desapareció porque están dedicados a buscar a sus familias o bien porque son parte de las víctimas.

Esta mañana, en rueda de prensa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que los Cascos Azules están «patrullando e intentando mantener la ley y el orden por la ciudad». «Estamos vigilando mucho y estaremos atentos en prevenir cualquier crimen o acto de violencia».

La cuestión de la seguridad en Puerto Príncipe y en otras partes de Haití afectadas por el terremoto es uno de los temas que más preocupan, debido al caos y a la pobreza que se viven en un país donde la inestabilidad y la inseguridad son algo común.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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