Según fuentes del Ministerio de Finanzas griego, el punto sobresaliente del decálogo que se discute es el fin de la troika de acreedores, conformada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Se trata de diez medidas de reforma que serán presentadas a los 18 miembros del eurogrupo mañana en Bruselas como una especie de compromiso de transición para Grecia en las que podría basarse el programa puente que pide el Gobierno de Alexis Tsipras. Si el plan es aprobado por todos los miembros, podría ser desembolsado el último tramo de ayuda financiera para Atenas, unos 7.000 millones de euros. Con ello, el país podría cumplir con sus obligaciones y evitaría una quiebra.
Ayer, el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, describió el programa de ajuste como "tóxico" ante el Parlamento. Afirmó que Grecia no iba a negociar más con la troika, pero que esto no significaba que no reconociera a la UE, el FMI o el BCE como instituciones.
Pese a la firmeza del Gobierno griego sobre sus proyectos y promesas electorales, las negociaciones prosiguieron ayer entre bastidores en Atenas con representantes de acreedores del país. Dos emisarios de la eurozona llegaron a la capital del país el domingo para entrevistarse con responsables del Gobierno, lo que indica que el diálogo no está roto.
Se trata de Declan Costello, representante de la Unión Europea en el seno del trío UE-BCE-FMI, que supervisa desde 2010 las reformas pedidas a Grecia, y que no suscita la menor simpatía al primer ministro Tsipras. Llegó a Atenas acompañado por Thomas Wieser, presidente del Euro Working Group, la instancia que prepara la reunión de ministros europeos de Finanzas.
Según una fuente europea, esto demuestra que la eurozona "hace todo lo posible" para facilitar la preparación del eurogrupo extraordinario de mañana en Bruselas, donde Grecia y sus acreedores deben llegar a un acuerdo sobre la financiación inmediata para este país amenazado de asfixia presupuestaria.
Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, que encabeza las críticas a Atenas, declaró que "si (Grecia) quiere nuestra ayuda, hace falta un programa" formal acordado con sus acreedores. "Todavía no comprendo cómo el Gobierno griego quiere actuar", lanzó además Wolfgang SchTMuble.
En tanto, los depósitos bancarios cayeron en Grecia a su menor nivel desde el comienzo de la crisis financiera, informaron ayer fuentes del sector bancario.
Ante el temor de un empeoramiento de la situación, muchas empresas y también algunos ciudadanos redujeron al mínimo necesario sus depósitos, afirmaron.
La Bolsa de Atenas también se mostró intranquila y cerró la sesión con una baja del 4,75%.
| Agencias DPA y AFP |


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