Papandréu trató durante toda la jornada de ayer que los diputados de su Partido Socialista (PASOK), disconformes con las últimas medidas de austeridad aprobadas, no lo abandonen, lo que podría significar el fin de su Gobierno.
La oposición, liderada por la conservadora Nueva Democracia (ND), no sólo no aceptó formar un Gobierno de unidad sino que exigió elecciones anticipadas y renegociar el programa de ajuste pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE), del que depende que el país caiga en bancarrota.
El margen de maniobra de Papandréu es muy estrecho, a la luz de una creciente revuelta social que se hizo sentir el miércoles con masivas manifestaciones y violencia en Atenas. En este contexto, el FMI condicionó la continuación de su ayuda financiera al cumplimiento de los recortes pactados.
«Estamos dispuestos a continuar apoyando a Grecia con la condición de que se adopten las reformas de política económica acordadas con las autoridades griegas», afirmó la vocera del Fondo, Caroline Atkinson, en un comunicado.
«Se ha avanzado en las negociaciones para asegurar la financiación total del programa y anticipamos un resultado positivo al respecto en la próxima reunión del Eurogrupo», agregó.
Plan resistido
Algunos diputados del Pasok, cuya bancada es de 155 miembros sobre 300 del cuerpo, resisten un plan de austeridad que incluye:
Para no entrar en un default inmediato, el país necesita 12.000 millones de euros para, como máximo, mediados de julio, que forma parte del primer rescate aprobado hace un año por valor de 110.000 millones de euros. Como ya se sabe que el programa vigente no alcanza para estabilizar las cuentas, Europa se debate sobre si otorgar o no un nuevo paquete, lo que implicaría más ajustes.
El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, expresó que el Gobierno de EE.UU. avala las demandas de los organismos financieros. «Hasta ahora, Grecia ha hecho significativos avances en términos de reformas, pero es importante que el Gobierno griego lleve a cabo las medidas fiscales y reformas que están frecuentemente en discusión con la UE y el FMI».
En una tensa reunión de cinco horas, Papandréu pidió a los diputados del PASOK unidad y respaldo a los recortes, después de que dos parlamentarios renunciaran ayer y fueran sustituidos por otros oficialistas. Estas deserciones se unen a la renuncia de un tercer diputado en días pasados y la posibilidad de que otros también abandonen las filas socialistas.
«El país pasa por horas cruciales y ahora lo más importante es la estabilidad», clamó Papandréu a sus diputados. Una de las dudas es si continuará en el cargo el ministro de Finanzas, Giorgos Papakonstantinu, a quien muchos acusan de no haber aplicado de forma correcta el primer plan de ahorro pactado.
Elecciones
El líder del ND, Antonis Samaras, reclamó elecciones parlamentarias anticipadas. «Esa es la voluntad del pueblo», aseguró Samaras en declaraciones esta noche por la televisión.
Mientras tanto, el presidente del país, Karolos Papulias, alertó sobre el riesgo de que «la crisis política se convierta en una crisis de la democracia», según lo citó la televisión pública NET.
La crisis se define en Atenas y en Fráncfort, sede del Banco Central Europeo. Un capítulo decisivo se vivirá hoy, cuando la canciller alemana, Angela Merkel, reciba en Berlín al presidente francés, Nicolas Sarkozy, con el fin de destrabar el camino hacia un segundo paquete de rescate, que según las estimaciones será de entre 80.000 y 120.000 millones de euros.
Alemania, por un lado, insiste en que las nuevas ayudas a Atenas tienen que contar con un aporte «sustancial, cuantificable, confiable y voluntario» de inversores privados, como definió esta semana el portavoz del ministro de Finanzas, Wolfgang SchTMuble, lo que implica que los bancos acepten una reestructuración. Las mayores expuestas a los bonos griegos son entidades francesas y, en segundo orden, alemanas.
Agencias AFP, ANSA, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero


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