3 de febrero 2011 - 00:00

Grecia, entre los más accesibles de 2011

La Acrópolis de Atenas (arriba) y Mikonos, dos postales del turismo de Grecia.
La Acrópolis de Atenas (arriba) y Mikonos, dos postales del turismo de Grecia.
La enorme recesión y el difícil presente que atraviesa Grecia, sumados al gran capital turístico que posee, convierten a este destino (frecuentado cada año por más de 15 millones de visitantes) en una propuesta económica de cara a la temporada 2011 que acaba de iniciarse.

Así lo manifiestan las agencias y operadores que comercializan Atenas y las islas. Inclusive ha crecido mucho la demanda de los paquetes que incluyen a Turquía en el itinerario de viaje.

Hoy, pasar 7 noches en la capital griega oscila entre 3.700 y 4.500 dólares, para dos personas, con aéreos y hotel (c/desayuno) incluidos.

Todo indica entonces que este 2011 será el año de Grecia. Aquellos que la cono-

cen tienen una inmejorable oportunidad para volver, y para los que aún no han tenido ese privilegio es hora de empezar a hacer cuentas e incluirlo entre las alternativas de viaje.

Primera escala, Atenas

Una vez tomada la decisión, Atenas se convierte en la primera escala.

Una vez allí hay dos opciones: tomar el primer barco que zarpe del Pireo, rumbo a alguna de sus islas, o dar una oportunidad a esta gran capital, mucho más sorprendente de lo que aparenta en los análisis previos. Porque tras sus tesoros antiguos, la Acrópolis, el ágora y el teatro romano, y las sensaciones que provocan sus barrios decimonónicos, en Anafiotika y Plaka, esta ciudad en continua mutación es la primera llamarada que alumbra la imagen del mundo griego y la intrigante antesala de las sorpresas que el turista hallará a lo largo del viaje.

Después de sentarse a la sombra de un café en cualquier esquina, de perderse por el Monte Licabeto, o de inspirarse frente al monumento de Lisícrates en las historias del pasado, de repente uno descubre que miles de personas han tenido la misma idea. Es el problema de los paraísos: son los destinos mas cotizados por los turistas que agotan los folletos informativos en temporada alta.

Entre las islas

En este territorio conviven veinticuatro islas, una más bella que la otra. ¿Qué conviene? ¿perderse por la pequeña Folegrandros y abandonarse a su encanto agreste?, ¿ir a Santorini, la isla de los muleros y de la piedra pómez?, ¿o viajar a Mikonos, el contrapunto despreocupado del archipiélago que seduce con su canto de sirena? Lo mejor es visitar cada una de ellas o en su defecto elegir cualquiera al azar.

Las hay para todos los gustos. El pasajero que conoce y elige Mikonos, la isla que de noche brilla bajo su fría y fulgurante luz, seguramente se aburrirá en las silenciosas Sérifos y Sifnos.

El viajero sin prisa se queda en cambio un tiempo en estas últimas para admirar sus escaleras en zigzag y el ir y venir de mujeres que cruzan la plaza con su cesto repleto de verduras bajo el brazo.

En definitiva, da igual el orden de prioridades porque allí, los molinos convertidos en posadas, las calles sembradas de capillas y palomares, los cascotes helénicos barridos por el viento, las leyendas de dioses, los vendedores de monedas «antiguas», y las terrazas de lavanda cayendo en suave pendiente hacia el mar, forman una amalgama imposible de romper y constituyen en su conjunto la experiencia griega.