26 de junio 2015 - 00:00

Grecia: rezan por acuerdo antes de que el lunes abran mercados

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, estalla de risa al escuchar las exigencias de la canciller germana, Angela Merkel, sobre el ajuste fiscal requerido. Testigo mudo, el primer ministro italiano, Matteo Renzi.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, estalla de risa al escuchar las exigencias de la canciller germana, Angela Merkel, sobre el ajuste fiscal requerido. Testigo mudo, el primer ministro italiano, Matteo Renzi.
 Bruselas - La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea volvió a aumentar ayer la presión sobre el primer ministro griego, Alexis Tsipras, para que llegue a un acuerdo con sus acreedores y evite el default, tras fracasar previamente una reunión de ministros de Finanzas la eurozona. La canciller alemana, Angela Merkel, reza porque se llegue a un acuerdo antes de que el lunes abran los mercados. Según fuentes oficiales, el principal escollo es el FMI, que exige más recorte del gasto público en lugar de suba de impuestos, además de que Europa ya no quiere otra reestructuración de la deuda griega. El Gobierno heleno cuestiona que le exigen cosas que a otros pares no, como España, Irlanda o Portugal.

Grecia, por su lado, planteó en su última propuesta mantener la exención fiscal del 30% del IVA sobre las islas y reducir el gasto en Defensa en 200 millones de euros, pese a que las instituciones piden eliminar el primer punto y ahorrar 400 millones en el segundo. Los jefes de Estado y de Gobierno dejaron claro que Atenas ya no tiene mucho margen de maniobra, indicaron diplomáticos en Bruselas. El debate sobre Grecia duró unas dos horas. Le pidieron a Tsipras aceptar la nueva oferta de los acreedores para un paquete de reformas y ahorros. De lo contrario, se tendrá que hablar de un "plan B", término que se suele emplear para hablar de una bancarrota o una salida de la eurozona.

El jefe del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que informó a los jefes de Estado y de Gobierno sobre el estado de las negociaciones, dijo: "Para el Gobierno griego sigue abierta la puerta para aceptar las propuestas que las instituciones (de acreedores) pusieron sobre la mesa". La propuesta de los acreedores y la de Grecia mantienen muchas similitudes, pero difieren en puntos clave. Por un lado, en la reforma del sistema del IVA, Grecia plantea unos ingresos netos del 0,93% del PBI anual, en tanto que las instituciones siguen pidiendo un 1%, si bien aceptan un tipo reducido del 13% para alimentos, energía y agua. Atenas rechaza incluir a los hoteles en los productos tasados con el 23% como piden las instituciones, aunque sí accedería a elevar a ese tipo el IVA para restoranes y catering. En el plano de las reformas fiscales, el Gobierno de Tsipras no incluye la exigencia de las instituciones de eliminar el trato fiscal preferencial para agricultores, ni tampoco quiere lanzar el proceso de licitación para licencias 4G y 5G. En los restantes puntos y salvo en lo que se refiere a la reducción del gasto en Defensa, Grecia y las instituciones no están ya tan alejadas, porque Atenas también acepta aumentar el impuesto de sociedades del 26% al 28%, frente al 29% que proponía inicialmente. Las instituciones aceptan por su parte la exigencia de Grecia de que los juegos de azar por internet tributen al 30% a partir de la segunda mitad del año y en 2016.

Uno de los puntos donde existen mayores diferencias entre Atenas y la troika es en las políticas del mercado laboral, en las que la propuesta helena elimina las referencias de los acreedores a la revisión de la legislación sobre despidos colectivos y las movilizaciones laborales. El Gobierno de Tsipras también rechaza la exigencia de que la organización y el calendario de las revisiones se pacten con las instituciones, y la limitación de que Atenas no legisle sobre los convenios laborales colectivos antes de finales de este año y sin consultar a los acreedores. En cuanto a las pensiones, otro tema muy sensible, Atenas plantea retrasar hasta el 31 de octubre el comienzo de las reformas graduales que sus socios le demandan a partir del próximo miércoles. Según un miembro del partido de Tsipras, Syriza, la llave para alcanzar un acuerdo estaría en la reestructuración de la deuda griega, que actualmente asciende a unos 320.000 millones de euros. En tanto, el FMI aseguró que no concederá a Grecia un plazo adicional por el pago del vencimiento del próximo martes. El vocero del FMI, Guerry Rice, dijo ayer que si Atenas no paga los 1.600 millones de euros que vencen el 30 de junio se considerará directamente al país "en retraso de pagos".

Agencias EFE, DPA y AFP

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