"SchTMuble nos lo puede pedir cómo quiera, que no pediremos una prolongación del plan de ayuda", dijo Tsipras ante el Parlamento antes del voto de confianza de los diputados a su programa de política general, el cual fue aprobado por el voto de los 162 diputados de Syriza y su aliado Griegos Independientes. Los partidos de la oposición votaron en contra, en una cámara con 300 parlamentarios.
El premier griego insistió, en la previa de la crucial reunión entre ministros de Finanzas de la eurozona para discutir sobre Grecia, en que Alemania pide a su país "cosas irracionales", en referencia a las presiones del Gobierno de Angela Merkel para que Atenas cumpla con el duro plan de ajustes fijado por la troika a cambio de un préstamo de más de 200.000 millones de euros desde 2010. "No habrá vuelta atrás; Grecia no puede regresar a la edad de los planes de rescate y de la sumisión", aseguró.
Tsipras terminó su discurso evocando una esperanza de acuerdo; aseguró que respeta "el particular peso económico y político" de algunos de sus socios, "como Alemania", que "son el motor de Europa". No obstante, advirtió que "aquellos que apuestan por el enfrentamiento comprenderán que cometen un trágico error pues no dañan a los débiles, se dañan a ellos mismos y dañan a Europa".
El primer ministro defendió además el plan alternativo que prepara su Gobierno, cuyo objetivo es alcanzar con el eurogrupo un acuerdo puente que le permita obtener 10.000 millones de euros y tiempo hasta finales de agosto para negociar un nuevo programa para los años venideros.
Por su parte, el ministro alemán de Finanzas alertó a Atenas que la Unión Europea (UE) no negociaba un "nuevo programa" de reformas.
"No estamos negociando un nuevo programa. Ya tenemos uno", declaró SchTMuble, para quien los acuerdos cerrados en 2010 y 2012 continúan vigentes. El dirigente alemán hizo estas declaraciones en la reunión de los ministros de Finanzas y grandes banqueros del G-20 en Estambul.
"Tiene razón", aseguró poco después el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, quien abogó, en un tono más conciliador, por "negociar en un marco colectivo, común, que ya existe".
Para los analistas, nadie espera un acuerdo de esta reunión, en la que el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, tendrá la oportunidad de presentar a sus socios sus propuestas, luego de afirmar ayer que si uno no está dispuesto "a contemplar la ruptura (con los socios europeos), no va a una negociación, sino se queda en casa".
El presidente del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, apeló por su parte a la moderación y advirtió que las "amenazas no ayudan" para lograr un acercamiento que permita cerrar el actual rescate a Grecia y acordar los pasos posteriores.
En tanto, en declaraciones a la prensa, el ministro de Defensa griego, Panos Kamenos, indicó que el Gobierno no descarta recurrir a Rusia, China o Estados Unidos si sus socios europeos insisten con el plan de austeridad.
El funcionario, líder del partido nacionalista Griegos Independientes, advirtió que ése es "el plan B" que maneja su país, aunque sigue confiando en la posibilidad de un acuerdo con los socios.
| Agencias AFP, Reuters y EFE |


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