El costo de cubrirse de un default de la deuda griega subió ayer a un nivel récord, tras los problemas del Gobierno para financiarse a corto plazo. El denominado Credit Default Swap saltó a niveles cercanos a los 1.300 puntos básicos, lo que representa un aumento del 20,7% en relación con los niveles que mostraba a fin de 2010.
De esta forma, quedó claro que los inversores asignan cada vez una menor chance de que el Gobierno griego consiga zafar de una reestructuración de la deuda. El Gobierno griego se vio obligado a pagar más del 4% por conseguir financiamiento a tres meses, un rendimiento que pagan otros países de la eurozona, pero por financiarse a 10 años.
El riesgo de default de la deuda griega ya duplica, por ejemplo, al de la Argentina. El CDS de un bono argentino se ubica en 570 puntos básicos. Este costo de cubrirse de una eventual reestructuración es menor para la Argentina que incluso el de otros países europeos que arrastran fuertes complicaciones, como Portugal e Irlanda.
La probabilidad de default que se desprende del costo del seguro para Grecia ya se ubica en un 65%. El CDS griego implica que el costo de la cobertura llega casi al 13% anual. Así, por cada 100.000 euros de deuda nominal, habrá que pagar unos 13.000 euros anuales para recuperar la totalidad del dinero si el Gobierno no consigue cubrir los futuros vencimientos y se ve obligado a efectuar una quita.
Diferencias
Aunque hace casi dos años que se viene hablando del bloque de los PIGS, en referencia a los mercados europeos con mayor carga de la deuda. Pero ahora el mercado diferencia claramente entre tres bloques:
Grecia es el que se encuentra en peores condiciones de los cuatro. El plan de ajuste implementado por el Gobierno -a instancias del FMI- tuvo graves efectos sobre la evolución de la economía. Como consecuencia, la deuda en relación con el PBI continuó aumentando hasta llegar al 140%. La solución luce altamente compleja.
En un segundo bloque, bastante diferenciado del caso griego, se ubican Portugal e Irlanda, los otros dos países que en los últimos meses recibieron ayuda a través de paquetes millonarios del FMI y de la Unión Europea. Los CDS de estos países se ubican en niveles cercanos a los 600 puntos básicos, es decir, menos de la mitad que el de Grecia. Esto implica que los inversores creen que aún tienen posibilidades de evitar un default. No sólo cuentan con una situación de mayor liquidez por los fondos que acaban de recibir, sino que además aún tienen un acceso relativamente fluido en los mercados.
España claramente se diferencia y a esta altura habría que dejarlo fuera de los PIGS, al menos por el momento. Así lo indica el costo de cubrirse del default, que está en sólo 247 puntos básicos y bien por debajo de los 349 puntos que mostraba a fines de 2010. Esto implica que para el mercado cayó significativamente el riesgo español y considera que el Gobierno tiene alternativas suficientes como para hacer frente al pago de la deuda. De hecho, España es el único del bloque que no tuvo que recurrir a la ayuda del Fondo o del bloque europeo para hacer frente a los vencimientos.
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