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Gremios piden ahora dividir en dos paritarias
Según la idea que manejan varios gremios cercanos al Gobierno, incluyendo la CTA oficialista de Hugo Yasky y Pedro Waisejko, los encargados de edificios de Víctor Santamarina, los empleados públicos de Andrés Rodríguez y los trabajadores de Obras Sanitarias, de José Luis Lingieri, entre otros; la imposibilidad de cerrar una cifra de base coordinada con el Gobierno abriría la posibilidad de dividir, por primera vez desde el comienzo del kirchnerismo, las negociaciones. Lo que se propondría es cerrar un alza de aproximadamente un 7% (variable según el retraso del sector) para el primer turno de paritarias que, según los cronogramas ya preparados, terminaría hacia fines de mayo. Luego, el Gobierno y el sector privado se deberían comprometer por escrito a reabrir las discusiones hacia agosto-septiembre para definir el nuevo aumento que complete el año. Eventualmente, y dependiendo de la evolución de la inflación real, hacia noviembre y diciembre tendría que abrirse una tercera etapa, vinculada a los premios que deberían liquidar las empresas.
La intención fue adelantada ayer por Waisejko, que advirtió que en las actuales circunstancias, los incrementos salariales tendrían que «ajustarse cada tres o cuatro meses» para que «los trabajadores no se vean perjudicados por el nivel de inflación».
El lunes, el secretario general de la CTA oficialista, Hugo Yasky, propuso un aumento del 25%, pero también abriendo la posibilidad de una división de las negociaciones.
Esta alternativa siempre fue rechazada tanto por el Gobierno como por los privados. En ambos casos, el argumento es que la variable salarial debe definirse en un momento del año determinado, y luego no alterarse para sostener la estabilidad de los costos de sueldos y jornales en las empresas. Además, se asegura entre los privados, la posibilidad de dividir las negociaciones sería un golpe durísimo para la planificación de 2012, un año en el que se esperan los coletazos de la crisis mundial en el mercado interno.
La intención del oficialismo es la de insistir en las negociaciones ya cerradas en el caso de SMATA, de Ricardo Pignanelli, y en marcha con Antonio Caló, de la UOM, y Gerardo Martínez, de la UOCRA, para sostener la meta del 18% y, eventualmente, completar el incremento con una mejora consecuencia de una suba del mínimo no imponible de Ganancias.


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