Rosario, lentamente, se está convirtiendo en el epicentro de la crisis, al menos en cuanto a la cantidad de empresas industriales en problemas. Al caso de la autopartista Mahle, se sumó ayer la planta aceitera de Molinos Río de la Plata, que tuvo una toma parcial por gremios.
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La delicada situación fue analizada ayer por el comité de crisis que integran los ministros de Trabajo, Carlos Tomada; de Producción, Débora Giorgi; el titular de la ANSES, Amado Boudou; la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont; y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Este grupo de funcionarios, que se encuentra generalmente los lunes para analizar las consecuencias de la crisis, definió ayer a la región de Rosario y el Gran Rosario como la más afectada por la caída de la actividad. Se piensa además que puede ser también donde más rápido aparezcan problemas sociales por suspensiones y despidos, y donde más disponibilidad de programas preventivos de crisis deberían distribuirse.
Sin embargo, la provincia y la ciudad están gobernadas por el socialismo, y la intención es ir gradualmente para desembarcar desde el Gobierno nacional para paliar los eventuales conflictos sociales.
En el establecimiento de Molinos en Rosario, en las calles Uriburu y Avellaneda, se venía manteniendo una pulseada desde hace varias semanas con el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros, por un incremento salarial que llevaría el básico de los empleados a $ 5.000 mensuales.
Molinos se negaba a negociar bajo el argumento de la caída de ventas y de facturación de la empresa. Dentro de las negociaciones, el gremio exigía acceder y analizar los balances de la aceitera y del resto de las plantas, para definir si está o no en condiciones de aumentar salarios.
La situación se mantenía en este nivel de conflicto, hasta que el lunes el sindicato denunció que hubo cinco despidos, lo que derivó en una declaración de huelga y una toma de la planta, que se concretó ayer.
Según el sindicato, los empleados que fueron cesanteados habrían sido algunos de los organizadores del plan de protesta. El sindicato anunció además que el 1 de mayo realizarán una marcha conjunta con los trabajadores de Mahle, avalados por la Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA), que mantienen la planta de la autopartista alemana también tomada.
Para el Gobierno, Molinos requiere ayuda y apoyo para negociar con los sindicatos; sin embargo no es ahora una empresa con buena relación con el oficialismo. Tal como informó ayer este diario, la compañía no aceptó una salida negociada a la posibilidad de incorporar un miembro de la ANSES en su directorio.
Fuentes oficiales hablaban ayer de la posibilidad de recurrir a la Justicia. Recordaban funcionarios además que Molinos es una de las empresas que menos voluntad ponía ante las convocatorias del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para firmar los poco útiles acuerdos de precios en la Casa de Gobierno.
Sobre el caso Mahle, hoy intervendrá directamente el Gobierno nacional. En el Ministerio de la Producción, con la presencia de Tomada, la conducción de la autopartista alemana participará de una reunión para hablar de la salida de la planta de Rosario. También concurriría el embajador alemán en la Argentina, Günter Kniess. La idea es sondear la posibilidad de una continuidad de las operaciones de Mahle en Rosario, algo casi utópico a esta altura. Podría ser el momento entonces en que por primera vez, los responsables de la empresa hablen públicamente ante las autoridades nacionales sobre la posible estatización de la planta.
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