11 de enero 2018 - 00:00

Guerra al juego: “Esto recién empieza”

Guerra al juego: “Esto recién empieza”
"Es un camino que recién empieza". María Eugenia Vidal materializó ayer la decisión de batallar contra el negocio del juego en la provincia de Buenos Aires, un gesto político que blindará además su relación con Elisa Carrió y los sectores más conservadores de la Iglesia católica.

Escoltada por el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, y del titular del área de Lotería, Matías Lanusse, anunció el cierre de tres casinos y un bingo y el llamado a una licitación pública para el control de las 3.900 máquinas tragamonedas.

Se trata de los casinos que funcionan en las ciudades de Mar de Ajó, Valeria del Mar y Necochea, en la Costa Atlántica, y del bingo de la localidad de Temperley, en el sur del conurbano, cuya concesión a manos de Codere venció a fines del 2017.

"El juego es un problema en la provincia, ya que creció de manera persistente durante muchos años, y muchos dirigentes políticos lo sabían pero, pese a eso, no pudieron o no quisieron frenarlo", aseveró la mandataria.

Con estas medidas, la Provincia procura "ir restringiendo gradualmente la oferta de juego legal".

Desde La Plata, poco antes de embarcarse rumbo hacia Villa la Angostura, Vidal asumió que "aunque sea una noticia que moleste a algunos, es una buena noticia para la mayoría de los bonaerenses".

El gobierno bonaerense autorizó, mediante el decreto 2017-944-E -publicado en el Boletín Oficial e- el llamado a licitación pública para la contratación de un servicio integral de máquinas tragamonedas en los dos casinos de Mar del Plata y los de Miramar, Monte Hermoso, Pinamar, Tigre y Tandil, por un lapso de 20 años.

La licitación para la administración y control de las máquinas tragamonedas, que durante 23 años se adjudicó en forma directa, abarcará a las 3.860 máquinas habilitadas en los casinos Central de Mar del Plata, Anexo III de Mar del Plata (Hotel Hermitage) y el resto de las salas de juego de la provincia.

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