3 de abril 2018 - 00:00

Guerra comercial: China abrió otro frente con EE.UU.

La respuesta del país asiático, de impacto económico relativo, mostró una rápida reacción y también fue considerada una señal política hacia el Gobierno de Donald Trump. Mercados acusaron impacto.

contrincantes. El ministro de Comercio chino, Zhong Shan, y su par estadounidense, Wilbur Ross, tienen la palabra en el conflicto comercial.
contrincantes. El ministro de Comercio chino, Zhong Shan, y su par estadounidense, Wilbur Ross, tienen la palabra en el conflicto comercial.
Pekín- El Gobierno de China anunció la imposición de aranceles a 128 productos de origen norteamericano, por valor de unos u$s3.000 millones como respuesta a los anuncios del Gobierno de Estados Unidos de imponer penalidades a sus productos. Con ello se despertaron los temores en todo el mundo de que las dos naciones más grandes del planeta se traben en una guerra comercial de impensadas consecuencias, en momentos en que la economía del mundo entró en una fase de crecimiento.

Los mercados del mundo acusaron el impacto, como el Dow Jones que cayó 1,9% (ver página 4), mientras que las cotizaciones de las materias primas mostraron también reacciones negativas.

No solo se trata de los aranceles del 10% al aluminio y del 25% al acero, que comenzarán a regir el 1 de mayo, sino además, de una amenaza de aplicación de tarifas por u$s66.000 millones contra productos chinos que los norteamericanos sospechan que usan desarrollos tecnológicos sin pago de licencias.

La respuesta del país asiático -a través del ministerio de Comercio que conduce Zhong Shan-, se puede calificar como mesurada, en comparación a lo anunciado por su contrincante mundial. China se concentró en medidas de represalia contra la carne de cerdo y por el momento ha dejado a salvo productos estratégicos como la soja, en el segmento agrícola, o los aviones de Boeing, en el sector industrial.

Expertos consideran que Beijing está tratando de dejar en claro que piensa responder rápidamente a los ataques. Y para otros, el hecho de que la potencia asiática no haya tomado medidas contra la soja y el sorgo, indica que se trata de una señal política.

El conflicto comenzó también a tramitarse en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El Gobierno de Xi Jimping llamó a consulta a los norteamericanos. Ese pedido es un paso previo al pedido formal de abrir un tribunal arbitral internacional. Los estadounidenses -seguramente a través del secretario de Comercio, Wilbur Ross- deben dar una explicación en una mesa, frente a frente, que resulte convincente a la otra parte. De no ser así, seguramente se abrirá un panel.

Respecto del acero Washington excluyó temporariamente a un grupo de países en una medida que benefició a Argentina, Brasil y México, además de los miembros de la Unión Europea, Canadá y Australia. Dejó fuera a China, a quien acusa de provocar una sobre capacidad de producción de 700 millones de toneladas anuales, lo cual afecta a los precios.

Sin embargo, China tiene un peso casi marginal en las importaciones de acero por parte de Estados Unidos, donde el gigante asiático representa menos de 3% del mercado.

"En vez de apuntar a exportaciones comerciales estadounidenses justas, China necesita frenar sus prácticas comerciales desleales que están dañando la seguridad nacional de Estados Unidos y distorsionan los mercados mundiales", afirmó la portavoz de la Casa Blanca Lindsay Walter en una declaración.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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