17 de junio 2014 - 00:00

“Guerra del cerdo” a la italiana

Roma - Una coproducción ítalo-argentina sobre una novela de Adolfo Bioy Casares, prácticamente inédita en los países que la financiaron, recibió ayer su bautismo de público durante la Primavera Latinoamericana que se está celebrando en Roma.

Presentada durante una reseña cinematográfica organizada por el chileno Rodrigo Díaz, "La guerra del cerdo" es la ópera prima de David Maria Putorti, ex asistente de Marco Ferreri, Michelangelo Antonioni y también de Marco Bechis para "Garaje Olimpo".

"La guerra del cerdo" está filmada totalmente en la Argentina y hablada en español rioplatense con actores y técnicos argentinos, lo que la hacen un bicho raro dentro de la producción italiana, donde reina el doblaje.

Víctor Laplace, Vera Carnevale y Arturo Goetz encabezan el reparto de esta respetuosa versión del libro de Bioy Casares, ya llevada al cine en 1975 por Leopoldo Torre Nilsson, que habla de una guerra entre jóvenes y viejos, declarada por un ambicioso político en busca de votos fáciles (una vez conseguido su propósito se olvidará de su insano proyecto de acabar con todos los ancianos y la calma y el olvido volverán a la ciudad).

A pesar de haber sido publicada en 1969, "Diario de la guerra del cerdo" ofrece a Putorti temas y obsesiones contemporáneos como el populismo y el manejo de la opinión pública que, según el director "corresponden a una triste realidad, más italiana que argentina".

"Yo descubrí la novela de Bioy Casares cuando estaba en la Argentina en 1998 para 'Garaje Olimpo' pero pasando los años me dí cuenta que el tema correspondía más al berlusconismo itálico que al peronismo rioplatense", dijo el director. "Italia es un país dominado por los viejos, sobre todo en cine y política, que no dejan espacio a los jóvenes que deben expatriarse para conseguir su lugar en el mundo", afirmó Putorti.

Colaborador de algunos de los films europeos más importantes de los últimos 20 años, tuvo la suerte de trabajar en las últimas películas de Ferreri ("Diario di un vizio" y "Nitrato d'argento") y Antonioni ("Eros").

"El primero me dijo que había nacido tarde porque el cine estaba ya muerto mientras el segundo, a pesar de estar semiparalizado, imponía su presencia física y me enseñó que en el set hay uno solo que manda", recordó.

"Mi experiencia en Argentina fue notable porque es un país con grandes actores y grandes técnicos donde todo es posible".

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