24 de marzo 2010 - 00:00

Guns en Vélez: el fuego de un espectáculo demodé

Axl Rose, más regordete y algo avejentado, mantiene sin embargo la potencia de su voz y el manejo del escenario.
Axl Rose, más regordete y algo avejentado, mantiene sin embargo la potencia de su voz y el manejo del escenario.
No es consuelo que hiciera lo mismo -o aun peor- en otros puntos de la gira sudamericana -Chile, Brasil, Uruguay-. Y ser una estrella internacional del rock le otorga ese derecho. Lo que ocurrió es que en el momento en que el concierto de Guns n Roses debió estar empezando -se había anunciado para las 21.15-, el que comenzaba en realidad era el último telonero, el canadiense Sebastian Bach. Y ante lo exageradamente largo y llamativamente estirado set del soporte -a quien sólo le faltó hacer una rutina de chistes- se supo que Axl Rose ni siquiera había abandonado el hotel Faena en el que estaba alojado.

Con todo, el público porteño fue algo más generoso que con los de nuestros países vecinos, porque el concierto terminó arrancando pasadas las 23; «apenas» con dos horas de retraso, cuando en otros sitios llegó a las cuatro. La pasividad de la multitud -45.000 personas según la cifra oficial- frente a la demora fue el producto evidente de la admiración.

Por eso, cuando finalmente Rose -el único de la formación original de la banda- y sus compañeros comenzaron con «Chinese Democracy», la canción que da nombre al último disco, la fiesta comenzó. Viejos fans de los 90 que fueron a evocar años más juveniles y adolescentes que se acercaron a curiosear sobre la leyenda colmaron el estadio José Amalfitani para escuchar una lista de más de 20 canciones de diferentes épocas. «Sorry», «If the World», «Street of Dreams» o la mencionada «Chinese...» fueron algunas de las elegidas del álbum de 2008.

Pero la mayoría prefirió encontrarse con temas que guarda mucho más en su memoria. Por eso, las ovaciones y los coros masivos llegaron con temas como «Welcome to the Jungle» -de 1987-, «Patience», «Dont Cry» o con «Live and Let Die» de Paul McCartney. Rose está más regordete y acusa el paso del tiempo, pero mantiene la potencia de su voz y su buen manejo del escenario y del show; inclusive, enfrentó a parte del público que arrojaba objetos sobre el escenario sin perder nunca la compostura. Pero todo -su aspecto y el de sus músicos, la puesta, el tipo de sonido- tiene algo de «démodé».

Prácticamente en el mismo escenario que usó Alejandro Sanz dos días antes, Guns N Roses mostró una puesta por debajo de lo que se puede esperar de una banda de esta envergadura -y con esos precios de localidades, entre $ 150 y $ 400-. Hubo solos de casi todos los músicos, con más demagogia escenográfica que sorpresa musical en casi todos. La excepción fueron el muy buen pianista Dizzy Reed, que dio su versión de un tema de David Bowie, y el propio Rose, que entregó su mejor momento cuando hizo un popurrí instrumental en el piano de cola que pasó por «Another Brick in the Wall» de Pink Floyd y terminó con una larga y excelente interpretación de «November Rain».

«Chinese Democracy World Tour». Actuación de Guns NRoses. Con Axl Rose (voz, piano), Frank Ferrer (batería, percusión), Tommy Stinson (bajo) Richard Fortus (guitarra), Ron «Bumblefoot» Thal (guitarra), Dizzy Reed (teclados), Chris Pitman (teclados) y Dj Ashba (guitarra). Soporte: Mancha de Rolando, Massacre y Sebastian Bach. (Estadio Vélez, 22 de marzo).

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