Cuesta refutar la idea que el mercado vive una etapa exuberante. En la primera semana de mes los inverso-res particulares compraron cuotas de FCI en acciones por u$s 3.100 millones (última información disponible y récord desde 2000) y este flujo no parece haber menguado, por lo que se entiende que el índice Wilshire de las 5.000 cotizantes más grandes cerró este viernes en su máximo histórico. Si bien el Dow (ayer cedió un 0,1% a 13.881,93 puntos, un descanso más que una baja) y el S&P 500 aun no lo han hecho, con sólo trepar un 2% y un 4% romperían sus propias marcas. Lo curioso es que no hay ninguna noticia puntual ni cambio de escenario económico que explique esta exuberancia. Los problemas europeos no se han solucionado por más que hace algunos meses parecen haber encontrado un coto y las voces pronosticando la disolución de la Comunidad se han llamado a silencio. Algo similar ocurre con los entuertos en Washington: nada importante se ha solucionado, aunque el mercado sabe que cuenta con tres meses antes que los políticos vuelvan a embarrar la cancha (o buscar consensos y soluciones). De las 140 integrantes del S&P 500 que presentaron los balances del último trimestre, el 66% superó las previsiones. Esta proporción es mejor que la histórica (60%) pero menor al promedio desde principios de 2009 (70%) y esconde que las ganancias totales están un 6% debajo de lo esperado (reducidas varias veces por los analistas). El resultado es que si bien la relación Precio/
Ganancias ronda hoy 16,4 veces, (ajustado por R. Shiller 22,24) y está por debajo del 20,67/27,31 de octubre de 2007 (récord del Dow), también está por encima del promedio histórico de 15,49/16,46 veces. Si quiere aproveche, pero con cuidado.
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