28 de enero 2013 - 00:00

Hablemos de chatarra

Hablemos de chatarra
Hace varias semanas que los precios de los bonos chatarra (junk bonds) vienen marcando un récord de máxima tras otro, lo que llevó a que en los últimos días la tasa promedio (índice BoFML high Yield MAster II) retrocediera a un mínimo histórico del 5.66% y que en el algo menos de un mes que lleva el año, dejaran una ganancia de 1.54% (en julio del año pasado la tasa bajó del 7% y el primero de enero por primera vez debajo del 6%). Si bien el diferencial entre ambas categorías de títulos ronda 4,89 puntos porcentuales -muy cerca del promedio histórico de largo plazo- lo que sugiere que lo que está ocurriendo se vincula con la tasa de los bonos del tesoro, no podemos dejar de considerar que este diferencial ha caído al mínimo en cinco años (la euforia de 2007 hizo que el diferencial cayese al récord de 2,41 puntos porcentuales, para superar 9 puntos porcentuales un año después). Más significativo que esto es que a pesar de la caída de las tasas, la búsqueda de rendimientos que no sean negativos en términos reales (forzada por los bancos centrales, que además apuntalan la «chatarra soberana») hizo que el año pasado cerca de u$s 30.000 millones netos fueron a parar a fondos que invierten en estos activos, que se cuadruplicara la emisión de nuevos bonos en el año y que por primera vez desde la euforia 2007 vemos un relajamiento general de las condiciones de emisión (sin la consiguiente mejora en la actividad de las empresas) y la reaparición de algunas variedades de «junk» de riesgo extremo (como las notas que pagan en «especies»). Ya le avisamos, ahora saque usted sus propias conclusiones.

El Dow trepó el viernes un 0,51% a 13.895,98 puntos, ganando el 1,8% en la semana y un 6,04% en el año, ¿es esto euforia?

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