22 de abril 2013 - 00:00

Hablemos de cisnes

Hablemos de cisnes
Desde el análisis de los mercados, el hecho más destacado de la semana pasada fue el desplome del oro, que tras el 5% cedido el viernes previo, retrocedió el lunes un 9,3% (el volumen fue récord histórico). Lo interesante es que a diferencia de la caída del 22 de enero de 1980 (máximo histórico, el 13,24%) y la del 28 de febrero de 1983 (máximo previo, el 12,10%) esta vez no hubo una explicación "fuerte" para lo que fue la mayor caída del precio del oro en dólares, más allá de las propias ventas de los inversores. Si la variación del precio del oro se comportase siguiendo una distribución normal, la chance de una caída como la del lunes (mayor a ±6lo que llamamos un

"cisne negro"; ver comentario del viernes) es menor que 1 en 506.797.345 veces, o para decirlo de manera más grafica, una vez cada 1,8 millón de años. Pero también mencionamos que en 1980 y 1983 tuvimos movimientos anormales; de hecho desde 1973 hubo al menos 232 cisnes negros (la mayoría antes de mediados de 1980), algo así como uno cada 45 sesiones. En los 117 años del Dow -un mercado más eficiente-, es posible identificar 59 cisnes negros (uno cada 537 ruedas), 46 (el 78%) antes de septiembre de 1939, ninguno hasta octubre de 1987 (por 48 años) y 13 (el 22%) desde entonces. De estos últimos, 10 (el 77%) se dieron en octubre (hasta 1929 ninguno fue en ese mes, y hasta 1939 apenas 8 -4 en el 29-). Es claro que si bien el comportamiento del Dow es más "normal" que el del oro, la inmensa mayoría de los modelos de riesgo, diversificación de carteras y proyección de ganancia de las acciones y sus derivados es inconsistente (mañana seguimos). Con el 0,07% que ganó el viernes al cerrar en 14.547,51 puntos, el Dow, golpeado por IBM y GE, terminó la semana perdiendo un 2,1%, la mayor baja del año.

Dejá tu comentario