12 de enero 2011 - 00:48

"Habrá que trabajar duro para ganar dinero en los mercados"

• Lo sostuvo Guillermo Mondino.
• Optimismo sobre riesgo-país argentino

«La Argentina puede emitir hoy al 7,8%, un nivel más que aceptable que podría declinar más si se demuestra una estrategia de financiamiento sostenible», señaló Guillermo Mondino.
«La Argentina puede emitir hoy al 7,8%, un nivel más que aceptable que podría declinar más si se demuestra una estrategia de financiamiento sostenible», señaló Guillermo Mondino.
Para Guillermo Mondino, «la Argentina puede hoy emitir al 7,8%, un nivel más que aceptable y que podría declinar más si el país demuestra una estrategia de financiamiento sostenible». Así lo señaló ayer este economista, que trabaja en uno de los tres bancos de inversión que asesoró a la Argentina en el último canje de deuda.

Desde su oficina en Barclays Capital en Nueva York, Mondino -que trabajó con Domingo Cavallo en los días de Fernando de la Rúa, y que recibió su doctorado en la Universidad de Yale- aseguró que 2011 estará marcado por la alta volatilidad y bajos rendimientos. «Será uno de esos años donde habrá que trabajar duro para ganar dinero en los mercados», definió.

Periodista: El año pasado, el Gobierno argentino pospuso emitir deuda en los mercados internacionales. ¿Debería hacerlo en los próximos meses?

Guillermo Mondino:
La decisión es compleja. Por un lado, sólo el Gobierno y sus asesores legales conocen la real dimensión de la amenaza que representan los acreedores litigiosos que tiene el país. Daría la sensación de que si bien la Argentina ganó varias escaramuzas en el proceso judicial en los últimos meses, la amenaza continúa siendo importante. No pareciera que el avance logrado en el canje de deuda de 2010 haya cambiado mucho la dimensión de la amenaza legal a una nueva emisión. Por lo tanto, es lógico que las autoridades tengan cuidado que lo recaudado en una emisión de deuda no sea embargado. En segundo lugar, el Gobierno quiere continuar con su estrategia de pago de deuda con reservas para mejorar los indicadores de endeudamiento y así lograr reducir la prima de riesgo.

P.: ¿Es una estrategia acertada?

G.M.:
Tenderá a agotarse ya que no será posible seguir con una política de apoyo del BCRA al Gobierno por, aproximadamente, unos u$s 15.000 millones anuales (entre pesos y dólares) si computamos también algunos pagos al Club de París. Mientras que, dadas las condiciones actuales, este año esos montos no parecen terriblemente desestabilizantes, los mercados se pondrán crecientemente nerviosos, con un aumento de spreads, si el país no consigue demostrar que, efectivamente, logra una relación de financiamiento normal con los mercados. La Argentina puede hoy emitir deuda al 7,8%, un nivel más que aceptable y que podría declinar más si demuestra tener una estrategia de financiamiento sostenible.

P.: ¿Cómo estima será este año en materia económica para la Argentina?

G.M.:
Pensar que se repitiera la cosecha de 2010 era ilusorio, particularmente en un año como el de La Niña. De hecho, en nuestros pronósticos trabajamos siempre con una baja importante. Sin embargo, la suba de precios más que compensa estos efectos, así que esperamos que todavía sea un buen año. El problema, tanto en el agro como en el resto de la economía, es que ya estamos operando al límite de la capacidad.

Efectivamente, el limitante al crecimiento, más allá del clima, es la tasa de inversión en un sector real donde la herencia del pasado ya se agotó y donde el mercado laboral enfrenta niveles de desempleo que podrían empezar a catalogarse como friccionales si no estructurales. Por lo tanto, creemos que la Argentina se expandirá cerca de lo que es su crecimiento potencial, que es del 5% más o menos.

P.: La inflación aparece nuevamente como la principal dificultad de varios países, pero en la Argentina ya suma varios años. ¿Qué debería hacer el Gobierno para enfrentarla?

G.M.:
La Argentina es de los pocos países latinoamericanos que muestran una particularmente baja sensibilidad del Gobierno con este tema. De hecho, rara vez reconocen las autoridades que haya un proceso inflacionario acelerado. Por lo tanto, enfrentarlo requiere, como mínimo, reconocerlo. Lamentablemente, también arrastra deformaciones de precios relativos muy importantes. Por eso, antes de lanzar un programa creíble, debe comenzar a resolver estos problemas. La inflación, cuando se sitúa en un andarivel superior al 20%, como sin dudas parece ser el caso, es reflejo de un problema de expectativas, de falta de credibilidad. Anclarlas en un nivel inferior será casi imposible si mientras tanto hay importantes cambios de precios relativos. Luego de normalizados, hay diferentes mecanismos. Lo principal sería articular una estrategia de política económica comprensiva que involucre todos los aspectos que llevaron a esta situación de alta inflación.

P.: ¿Qué dificultades acarrearía no enfrentar las subas de precios?

G.M.:
La inflación es un veneno social. Parte de la conflictividad que enfrenta el país es reflejo de ella. Estabilizarla en los niveles actuales luce muy difícil. Más bien, de no mediar un programa para reducirla, tenderá irremediablemente a acelerarse. En ese contexto, la situación social, política y económica sufrirá crecientes dificultades.

P.: ¿Qué opina del incumplimiento del Programa Monetario en 2010? ¿Y del proyectado para 2011?

G.M.:
En la Argentina, desde hace bastante tiempo, el Programa Monetario había perdido su rol de ancla de expectativas. Esta situación se deteriora cuando la expansión se acelera, como fue el caso en los últimos meses de 2010 y, en principio, será en 2011. Dicho esto, creo que tener un Programa Monetario fuerza a las autoridades a transparentar objetivos, instrumentos y, cuando hay desvíos, proveer explicaciones razonables. Es un instrumento muy importante de la política económica y es una lástima que, como el Presupuesto, esté perdiendo relevancia.

P.: ¿Cuál cree que será el hecho que marcará 2011 en materia económica?

G.M.:
Será un año de creciente normalización de la economía global. De todas formas, hay riesgos importantes. El que más me preocupa es la posible suba significativa de la tasa de largo plazo de los Estados Unidos (que, si ocurre, no creo se dé hasta la segunda mitad del año). Éste sería un escenario complejo de rebalanceo de muchos mercados y, en consecuencia, de muchas economías.

P.: ¿Continuaremos viendo problemas en Europa?

G.M.:
Claramente continuará con dificultades. Ahora tenemos a Portugal que, creo, se arreglará pronto y con relativamente poco dinero. La clave luego estará en ver si España llega al punto de requerir algún tipo de rescate.

P.: ¿En Estados Unidos ya pasó el peor momento?

G.M.:
Está lejos de haber completado su recuperación. En cuanto a los mercados, una economía en crecimiento lento y un sinnúmero de potenciales dificultades que todavía falta resolver son un caldo de cultivo propicio para que continúe una buena dosis de volatilidad. Este año será difícil para los inversores porque los retornos esperados son relativamente bajos y la volatilidad es probable que se mantenga elevada. Será uno de esos años en los que habrá que trabajar duro para ganar dinero en los mercados.

Entrevista de María Iglesia

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