20 de abril 2016 - 00:00

“Hacen falta acuerdos comerciales”

Fernando Vilella
Fernando Vilella
La Argentina tiene los recursos naturales y el potencial para intensificar su explotación agroalimentaria de manera sostenible y -al mismo tiempo- sumar la generación de bioenergía y el uso medicinal de cultivos y moléculas desarrolladas por sus propios científicos, de manera de registrar medicamentos en el país. Ésta es la idea que dejó el "Simposio del Sur al mundo en 2030: seguridad alimentaria global y bioenergía" que organizó el Departamento de Bioeconomía, Prospectiva y Políticas Públicas (BIOP3) de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA).

En ese sentido, Fernando Vilella, director del simposio y de BIOP3, sostuvo que "entre las herramientas necesarias para que la Argentina (uno de los pocos países del mundo con posibilidades de sumar tierras para la agricultura y aumentar su producción) se consolide en ese rol hacen falta acuerdos comerciales para colocar nuestros productos, aliento de formas asociativas modernas que agilicen las cadenas productivas, políticas crediticias que financien el agregado de valor local y una infraestructura acorde, en una economía amigable con el medio ambiente y la biodiversidad".

También citó la necesidad de generar eventos biotecnológicos propios, de los cuales la Argentina ya tiene varios (de resistencia a sequía en soja, a enfermedades en papa y otros por aprobarse), desarrollar lo que llamó "farmacia biológica", desagregando moléculas de uso farmacéutico, uso de biomasa. "El uso de la fotosíntesis con conocimiento agregado debería ser uno de los pilares de la estrategia nacional con el objetivo de lograr una sociedad sofisticada, con educación sofisticada, integrada al mundo en forma coordinada con nuestros países vecinos", sostuvo.

Más allá de las ventajas comparativas a nivel agropecuario y climático que otorgan fortaleza a la agroindustria y los alimentos argentinos en una multiplicidad de sectores, Vilella mencionó las oportunidades que ofrece el contexto internacional. Entre ellas dijo que por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, lo que provocó que sólo en China, en los últimos años, salieran de la producción agrícola 8 millones de ha, al tiempo que millones de personas se incorporan a las clases medias. "Serán 2.700 millones de personas más las que dejarán de producir su propia comida y adoptarán la dieta urbana, que incluye mucha más carne", ejemplificó.

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