Los investigadores creen que hace cuatro días Rolando Gaitán Juncos mató primero a su mujer, luego arrojó a la pequeña al aljibe, ubicado en un maizal situado a cinco kilómetros de donde vivía la niña, y por último se suicidó en la laguna donde fue encontrado el jueves, en una zona de canteras del pueblo de Malagueño.
Tras el hallazgo, el jefe de la Policía provincial, comisario general Alejo Paredes, dijo que un grupo de bomberos que participaba de la búsqueda había investigado el pozo de ese aljibe, pero que un panal de abejas les impidió el acceso a él.
Además, la falta de luz y la profundidad también impidieron las tareas, por lo que el viernes, con la utilización de un grupo electrógeno, se pudo observar el cadáver a unos 50 metros de profundidad, y varios bomberos bajaron a rescatarlo.
El lugar debió ser custodiado por unos 300 policías que forcejearon con familiares y vecinos de la víctima que querían acercarse al cuerpo. Finalmente, sólo se dejó pasar a una tía de la nena, quien identificó el cadáver y luego se reunió con el resto de la familia, desconsolada por la tragedia.
Tras arduas tareas, el cadáver de Sofía fue retirado del lugar por personal de la Policía Judicial, que lo trasladó a la morgue para que los peritos forenses determinen cómo murió.
Fuentes ligadas a la investigación, llevada adelante por la fiscal Antonia de la Rúa, aseguraron que de acuerdo con los resultados preliminares de la autopsia, la niña habría muerto pocas horas después de que Gaitán Juncos asesinó a su pareja, Mirta Alejandra Arias.
Agregaron que la pequeña habría sido arrojada al aljibe con vida y que el cuerpo presentaba golpes y raspones de trozos de madera y otros materiales que había en las paredes del pozo.

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