16 de julio 2014 - 00:00

Hamás rechazó tregua y Gaza teme ataques aún más graves

Conmovedoras escenas de dolor acompañaron el funeral de una niña de cuatro años, Sarah Sheij al Eid, su padre y su tío, muertos en un bombardeo israelí en Rafah, al sur de la Franja de Gaza.
Conmovedoras escenas de dolor acompañaron el funeral de una niña de cuatro años, Sarah Sheij al Eid, su padre y su tío, muertos en un bombardeo israelí en Rafah, al sur de la Franja de Gaza.
Gaza y Jerusalén - Israel reanudó ayer sus bombardeos sobre Gaza después de que el grupo islamista Hamás rechazara la iniciativa de alto el fuego presentada por Egipto y muriera el primer ciudadano israelí a causa del lanzamiento de un cohete. Pese a que continúan las gestiones diplomáticas internacionales, se teme ahora que Israel profundice su campaña militar, la que podría incluir operaciones por tierra.

En un comunicado, el Ejército israelí explicó que el civil, de 37 años, perdió la vida a consecuencia de las heridas de metralla que sufrió al explotar un cohete cerca del paso de Eretz, que aísla Israel de la Franja palestina.

La víctima es un hombre judío ortodoxo que había llegado al valle de Erez para distribuir comida caliente a los soldados desplegados en la frontera con Gaza.

El proyectil que lo mató fue uno del centenar que las milicias del movimiento político-terrorista Hamás y el grupo radical Yihad Islámica lanzaron durante todo el día pese a que el Gobierno israelí había aceptado la iniciativa de alto el fuego presentada por Egipto con apoyo de EE.UU.

La decisión había sido adoptada en una tensa reunión del Gabinete de Seguridad, en la que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tuvo que lidiar una vez más con la oposición de los ministros más extremistas, en particular del jefe de la diplomacia, Avigdor Lieberman, y el titular de Finanzas, el ultranacionalista Naftalí Bennett.

La efervescencia política fue tal que el premier debió destituir al viceministro de Defensa, Danny Danon, tras conocerse declaraciones de éste contra la aceptación de la tregua.

Esa opción había sido presentada por Netanyahu como una decisión estratégica, ya que de no ser aceptada por Hamás, tal como ocurrió, daría "legitimidad a Israel para seguir adelante con la operación" Margen Protector, destinada a reducir la capacidad de Hamás de atacar con misiles blancos civiles en Israel.

La negativa de Hamás a una tregua se debió a que el plan egipcio no garantizaba sus cinco exigencias: el fin del bloqueo militar israelí a la Franja de Gaza; el cese de las operaciones hebreas en ese territorio, en Cisjordania y en Jerusalén oriental; la puesta en libertad de todos los palestinos que habían sido liberados hace tres años en un intercambio por el soldado israelí Guilad Shalit y que fueron detenidos de nuevo; el fin del intento de sabotaje por parte de Israel al acuerdo de reconciliación con el partido laico Al Fatah; y que Israel deje de obstaculizar el trabajo del nuevo Gobierno palestino de unidad, así como el pago los salarios a sus cerca de 42.000 empleados en Gaza.

Así, ante el incesante disparo de cohetes contra el centro y el sur del país, el jefe del Gobierno israelí autorizó nuevos bombardeos de represalia que causaron al menos cinco muertos en Ciudad de Gaza y localidades meridionales como Jan Yunis. Anoche, el Ejército israelí avisó a los residentes del norte de la Franja que abandonen sus casas en previsión de fuertes bombardeos.

En este contexto, Netanyahu convocó a una nueva sesión del Gabinete de Seguridad, que decidirá los pasos a seguir.

"Hamás optó por continuar la campaña militar y pagará el precio. Si no hay un alto el fuego, nuestra respuesta es el fuego", sentenció el primer ministro. "Estábamos preparados para solventar esto por la vía diplomática pero Hamás no nos dejó opción. Quien trata de hacerle daño a Israel resulta dañado", agregó.

Esas nuevas muertes elevaron a 197 el número de víctimas fatales palestinas en ocho días de ataques, el 80% de las cuales, afirma Naciones Unidas, son civiles y varias decenas niños. En tanto, el número de heridos supera los 1.500.

En medio de la nueva escalada, el canciller Lieberman regresó a la palestra pública y presionó para proseguir con la ofensiva militar en Gaza y culminarla con la ocupación militar de la Franja.

"Israel debe llegar hasta el final. Un alto al fuego es un acuerdo tácito para que Hamás continúe fortaleciéndose", dijo en una rueda de prensa, en la que atacó la "titubeante" postura de Netanyahu sobre una posible incursión terrestre y la aceptación de la propuesta egipcia.

En declaraciones difundidas por la prensa local, el jefe de la diplomacia israelí, que vive en una colonia del sur de Cisjordania, aseguró que la operación sólo debe terminar "con el control de toda la Franja de Gaza", para lo que hay que dejar "las dudas eternas y el planteamiento de preguntas", según informó el diario progresista israelí Haaretz.

Lieberman, que desde el principio apoyó una acción de castigo dura, ya había afirmado el lunes que "si la operación termina ahora, nos quedará claro a todos que será sólo un paréntesis antes de la cuarta operación" en Gaza.

Las dos primeras fueron en 2008 y 2012, y la actual es la tercera ofensiva israelí en sólo seis años, sin que se haya logrado reducir el poder de fuego del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).

"Todas las formulaciones diplomáticas son dañinas en este momento. La toma de control total sobre la Franja de Gaza es el único camino para Israel", afirmó.

Agencias EFE, AFP, ANSA, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero

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