Inquietud de los empresarios por el alto nivel de las tasas y la lenta reactivación. La intervención del Central fue porque “la dinámica cambiaria era disruptiva”.
Demian Reidel
El auditorio, nutrido con unos 150 empresarios del sector productivo, no parecía el más receptivo para exponer las ventajas de una política monetaria que se hace sentir cada vez más dura y que encarece las condiciones que deben enfrentar las compañías para tomar créditos. El encargado de hacerle frente a ese desafío, en un almuerzo organizado por Fundación Mediterránea, en Córdoba, estuvo ayer en manos del vicepresidente segundo del BCRA, Demian Reidel. No habían pasado más de tres preguntas de su exposición cuando uno de los ejecutivos le hizo su primera objeción: "Hoy la producción es un convidado de piedra en la política monetaria. ¿Quién va a llegar vivo al momento en el que ustedes se imaginan que vamos a estar bien?", se quejó un metalúrgico. El reproche llegó a provocar hasta algunos aplausos entre las mesas. Reidel le reconoció que, en el corto plazo, este tipo de política puede provocar un ajuste en las condiciones financieras. Pero agregó: "Lo mejor que se puede hacer desde el Banco Central es garantizar la estabilidad macroeconómica, con una reducción en la inflación, que permita bajar las tasas de interés en el largo plazo y recuperar el ahorro para apuntalar el crédito".
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Durante su exposición, el director del BCRA y físico del Balseiro había destacado, precisamente, las señales que ya se ven en la recuperación de la economía. Según sus números, la actividad ya avanza a un ritmo anualizado del 4% y hoy crecen todos los componentes del Producto Bruto Interno (PBI): inversión, consumo público y privado y exportaciones netas. "No es usual que todos los componentes de la actividad suban al mismo tiempo. Pero esto significa que ya hoy la economía muestra una situación bastante saludable", dijo. "La inversión en bienes durables está por alcanzar máximos históricos. Esto muestra la difusión del crecimiento que se ve hoy en la Argentina: todas las variables parecen ir de la mano", completó.
Escalada
Sobre la mitad de su conferencia, Reidel se vio forzado a hacer mención a un tema que parecía ineludible en la mente de los empresarios cordobeses: el dólar a $18 y la escalada de casi un 10% en más de un mes. Comentó que, este último viernes, habían decidido salir a vender dólares porque advirtieron que "la dinámica cambiaria podía ser disruptiva". Pero aclaró, con todo, que el organismo buscaría siempre asegurar que hubiera "libre movilidad de capitales", para que haya distorsiones muy chicas en una determinación del tipo de cambio que debe hacer el propio mercado.
"No vamos a intervenir para determinar un tipo de cambio de equilibrio. Pero si vemos algo que no nos gusta, una dinámica rara o disruptiva, vamos a intervenir", contó Reidel. Consultado por Ámbito Financiero, al término de la conferencia, Reidel precisó que al hablar de una situación "disruptiva" en el mercado cambiario se había referido a "la velocidad" que había tomado el dólar en las últimas semanas. No preocupa tanto el nivel sino el ritmo con el que fue alcanzado.
El funcionario del BCRA desdramatizó, además, el impacto que puede llegar a provocar en los precios este último salto cambiario, que llevó al dólar de los $15,50 en mayo a los $17,80 en estos días. Consideró que, dado que la inflación mayorista es de sólo un 12-14% anual y sensiblemente menor a la de los consumidores (del 21,7%), hoy hay un "colchón" en los costos de la cadena productiva que atenuaría el impacto: "Esta divergencia que hoy se ve, entre ambos indicadores, indica que hoy hay mucho más espacio para que se dé un efecto del tipo de cambio en los mayoristas, sin afectar a los precios minoristas", comentó. Con todo, reiteró que el Banco Central quiere que sea el mercado el que determine el tipo de cambio: "Es un termómetro que sube o baja de acuerdo a las condiciones de crédito, o de precios de bienes transables", dijo.
El funcionario del BCRA, que debió reemplazar en el almuerzo al presidente de la institución, Federico Sturzenegger, defendió el endurecimiento de la política monetaria que llevan adelante desde marzo. Reconoció que durante el verano se "adelantaron" a la baja inflación y prometió resultados, a partir de ahora, en la evolución de los precios: "Notamos una persistencia de la inflación núcleo: ha quedado relativamente estable desde principios de año. Pero esperamos que esta política monetaria rompa la inercia inflacionaria y que recuperemos el proceso de desinflación", comentó. En el BCRA calculan que la tasa de interés real que pagan por los pases y las Lebac (los instrumentos que usan para absorber pesos de la economía) saltó del 5%, en mayo a casi 10% anual. "Lo único que hemos hecho este año es subir la tasa de interés de referencia. Y no sólo subimos la de pases, sino toda la estructura de tasas", completó.
Este diario le preguntó, además, si el salto que se dio puntualmente ayer por la tarde en la tasa de Lebac (la que vence a mediados de agosto llegó a cotizar al 27% anual en el mercado secundario) respondía a un esfuerzo por controlar al dólar o, en cambio, a una acción para responder ante nuevas mediciones de inflación: "Hay mucha volatilidad en esa tasa de corto plazo. Por lo tanto no es una referencia. Pero de todos modos es lo que venimos haciendo desde hace tiempo", justificó.
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