5 de agosto 2015 - 15:22

"Hay que recuperar la renta de exportadores"

En la tradicional entrega de El Economista del Mes, el invitado fue Gabriel Rubinstein, exmiembro del equipo de Lavagna-Nielsen, quien sostiene que el próximo Gobierno no podrá continuar con la política económica actual. Ya no hay margen y anticipa por lo menos un ajuste del tipo de cambio real. Aconseja relevar a toda la cúpula del INDEC y ponerlo bajo la órbita del Congreso. No descarta pedir ayuda al FMI.

Hay que recuperar la renta de exportadores
1 ¿Es posible seguir con la estrategia de "más de lo mismo"?

No. Esto ha llevado a 4 años de estancamiento, y a una inflación mayor al 25%. Peor aún, ha llevado a decenas de miles de millones de pérdidas de capacidades productivas: por enorme descapitalización energética, grave pérdida de stock ganadero, tremenda baja de área sembrada triguera, cierre masivo de frigoríficos, etc. Además la deuda pública neta/PBI comenzó a subir (desde diciembre 2011 a junio 2015, se estima pasó del 16% al 19%, y computando Lebac y Nobac, del 19% al 25%). Y las reservas brutas/PBI, del 8,3% al 6,3% (mismo lapso). Mucho peor aún, la relación reservas/dinero, que a mi juicio es la más relevante, es casi la peor en décadas. Para volver a la relación que había, por ejemplo, en octubre de 2011 (antes del cepo), alguien nos debería "regalar" u$s 25.000 millones (otra gravísima pérdida). Así que "más de lo mismo", es lo primero que hay que dejar de hacer.

2 Sería imposible abrir el cepo con el bajo nivel de reservas y el atraso cambiario (agravado por Brasil).

Devaluar en términos reales, aunque sea un poco menos del 10%, va siendo inevitable. Esto es difícil, y requiere "acompañamiento", sobre todo de los asalariados. El salario real, desde julio de 2013 a julio de 2015, habría caído un 7% (ahora se recuperará un poco). Gane quien gane en octubre, es muy probable que deba aceptarse una baja adicional inicial, digamos del 5%. Además habría que recuperar rentabilidad en los sectores exportadores con diferentes medidas: eliminar las retenciones a las exportaciones de productos regionales, los cupos exportables, las retenciones al agro (excepto soja), dar reintegros impositivos en producciones muy afectadas, dar crédito subsidiado a estos sectores, focalizar la inversión en infraestructura de transporte, etc. Y habría que terminar con la brecha cambiaria, es decir, terminar con los "cepos", o "corralitos" hoy existentes: que se puedan importar libremente insumos, que se puedan girar utilidades, que se puedan convertir los depósitos en pesos a dólares. Ahora bien, para levantar el cepo y no sufrir riesgos de maxidevaluaciones, se necesitan muchos dólares. Yo levantaría el cepo en 24 horas si estuviera confiado de obtener muy rápidamente u$s 20.000 millones, en préstamos a mediano plazo (no hot money). Pueden venir de China, Rusia, el BID, el BIRF, la CAF, bancos de inversión, blanqueos, o el FMI.

3 ¿Del FMI también?

Por supuesto. Integré el equipo liderado por Roberto Lavagna y Guillermo Nielsen, que durante las gestiones de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner logró un muy buen acuerdo con el FMI. Hay dos posiciones infantiles muy dañinas, la que dice sí a todo, por temor, y donde se terminan firmando cosas sin convicción, que terminan por incumplirse; y la que dice no a todo, por pura rebeldía adolescente. Lo que hoy nos pediría el FMI para prestarnos lo que necesitamos es lo que yo haría por clara convicción: hacer una reforma fiscal, producir estadísticas confiables, y salir del desacato con la Justicia de EE.UU.

4 ¿Reforma fiscal o ajuste fiscal?

Ajuste fiscal es una idea asociada a que todos deben ajustarse el cinturón: salen capitales, hay que gastar menos, y el gran gastador (el Estado) debe liderar ese sufrimiento. Pero esta no es la situación actual. Hablo de reforma fiscal porque se trata hoy de bajar impuestos y bajar gastos en forma similar. Lo que básicamente bajaría sería el impuesto inflacionario, y lo haría en paralelo a la baja de gastos. Se trata en todo caso de provocar un ajuste fiscal positivo, que al ordenar las cuentas públicas y permitir una baja genuina de la inflación, e inscriptas en políticas respetuosas de los mercados, alentaría el ingreso de capitales, más gasto, más PBI, etc. Lo contrario de ajustarse el cinturón. Así sucedió cuando se lanzó el Plan Austral, o la convertibilidad, que permitieron que la economía se expandiera. Para bajar gastos no veo que pueda soslayarse una importante suba de tarifas energéticas (hoy con poco impacto en IPC al estar tan bajas). Más un montón de recortes en diversas áreas, y aprovechar al máximo la posibilidad de que haya inversiones privadas, en áreas que hoy dependen del Tesoro (caso simbólico, Fútbol para Todos).

5 ¿Salir del desacato no implica pagarles todo a los buitres, y una derrota financiera, política, moral importante?

En relación con el tema FMI, y aprovechando la postura antibuitres y en pos de una ley de quiebra soberana del FMI, yo le diría al Fondo: "Nos vamos a sentar a negociar YA con el 100% de los holdouts, vamos a salir sí o sí del desacato a la Justicia que por propia voluntad nos hemos sometido, pero dada la naturaleza del problema, les pedimos ayuda política y financiera para minimizar el costo de los desembolsos a realizar". Miguel Bein estima que el arreglo saldría u$s 15.000 millones (ojalá). Hasta ahora Axel Kicillof insinuó que podría estirarse hasta u$s 5.000 millones. Estimo que saldrá u$s 20.000 millones. Pero si se logra pagar, por ejemplo, a 20 años, con tasas bien bajas (y aquí FMI y el Tesoro de EE.UU. podrían ayudar), habría una quita implícita importante, y lo veo como un triunfo y no una derrota, ni financiera (es obvio que entrarían capitales) ni política (alentaría cambios en las finanzas globales en acuerdo a postura argentina), ni moral (¿nos sentimos moralmente mal por haber cedido en 1984 las islas Picton, Nueva y Lennox a Chile, o nos sentimos bien por haber finalizado el tema y evitado guerras o conflictos permanentes?).

Dejá tu comentario