21 de septiembre 2017 - 23:22

Hay teatro más allá de la familia disfuncional

• DIÁLOGO CON CLAUDIO TOLCACHIR, QUE ACABA DE REPONER "PRÓXIMO", SOBRE LA COMUNICACIÓN VIRTUAL
El autor de la exitosa vida de los Coleman toma distancia, según sus palabras, de lo destructivo, la mentira y los comportamientos patológicos, y busca la luz en ciertas formas de contacto a distancia.

Tolcachir. “Hay temas a tratar como el deseo, la fe, la construcción”:
Tolcachir. “Hay temas a tratar como el deseo, la fe, la construcción”:
"Esta vez tuve ganas de contar algo que no fuera destructivo, que no tuviera que ver con la resistencia, la mentira el comportamiento familiar", dice Claudio Tolcachir, quien hace 13 años se impuso con "La omisión de la familia Coleman", aún en cartel, y repone "Próximo" en su sala, Timbre 4, luego de haber sido producida y estrenada para el Complejo Teatral Buenos Aires. En su espacio se presentan, entre otras, "Tercer cuerpo", que lleva diez años en cartel, y él protagoniza "Nerium Park", dirigida por Corina Fiorillo. "Próximo" ofrece tres funciones semanales, los viernes a las 23, sábados a las 20.30 y domingos a las 19:30 y cuenta con las actuaciones de Santi Marín y Lautaro Perotti. Dialogamos con Tolcachir.

Periodista: ¿Qué lo llevó a a hablar sobre relación a distancia, vía skype, en tiempos de hipercomunicación, lo que también deviene en incomunicación?

Claudio Tolcachir: Primero apareció la imagen de dos actores en un mismo espacio que a pesar de la cercanía se comunican por internet, lo cual genera una contradicción entre la realidad y esa magia de creer que están a miles de kilómetros pese a que están uno al lado del otro sobre el escenario. Era interesante para investigar teatralmente, ese engaño rotundo y esa mentira que completamos con el espectador, porque se necesita de esa fe para que el espectáculo funcione.

P.: De modo que fue primero la forma y después el contenido...

C. T.: Me pareció que ese desafío podía aportarnos un nuevo lenguaje, dado que los dos actores no se miran nunca a los ojos y toda la comunicación pasa a producirse de otra manera. Además del atractivo teatral, me conmovía hablar del amor a partir de un prejuicio a desmantelar: que lo que ocurre en internet no genera una relación falsa o poco profunda, quise poner eso en duda. Estos personajes nunca se vieron ni olieron ni tocaron, pero se buscan, se seducen, uno vive de día y el otro de noche, uno está en invierno y el otro en verano, no coinciden en nada y se va haciendo más difícil continuar con el vínculo. Pero aún así, se vuelven más necesarios el uno para el otro hasta que lo único que les importa es ese vínculo. Y esa relación además es muy difícil y desesperante para el público, quiere que se toquen. Tenía la necesidad de crear algo no destructivo que pusiera el foco en todo el esfuerzo que tantos hacemos, en tener fe en algo.

P.: ¿Con no destructivo se refiere a algo más luminoso?

C. T.:
Cuando uno se pone a escribir a veces quiere romper con el esquema social que te hace sufrir, sea comportamiento familiar, de pareja, las mentiras. A veces llega ese impulso de hablar de algo que no estamos hablando y que duele. Ahora siento que estamos concientemente tristes, pero no tenía ganas de cargar sobre eso, también hay otros focos, relacionados con el deseo, la fe, el amor, la construcción, y lo pongo también en este grupo que tengo hace 15 años, de alguna manera es necesario que exista fe para que exista un movimiento.

P.: La obra también habla de la soledad y cómo es posible sentirse acompañado, en apariencia, sobre todo en tiempos de redes sociales.

C. T.:
La soledad estuvo siempre y había otros elementos para combatirla, pero la obra nunca quiso ser una crítica a las redes sociales, que tampoco son el centro de mi vida. Tiene que ver con encontrarse con alguien que te hace bien aunque sea de manera virtual. Estuve lejos de casa con el nacimiento de mi sobrino, la operación de mi padre, y se crea algo muy peculiar de estar con tu corazón y cabeza muy pendiente en algo que está a miles de kilómetros, en cuerpo presente pero con el alma ausente, eso es algo muy de nuestros tiempos, estar conectado todo el tiempo, algo que es muy diferente al efecto que tenía una carta.

P.: ¿Cómo evalúa la oferta de teatro oficial?

C. T.:
Veníamos de un teatro oficial adormecido y se ve una reactivación bastante interesante entre el San Martín y el Cervantes. Hay más público y también propuestas de gente que uno veía ahí haciendo sus obras, produciéndolas como podía, en espacios nuestros, y es muy bueno que puedan estrenar con contención del teatro oficial y sin tener que empeñar el auto. Además hay lugar para diferentes estéticas con propuestas vivas y provocadoras.

P.: ¿Y el off?

C. T.:
Hay algo que no suele pasar en el exterior y es que conviven las diferentes generaciones, por ejemplo están Alesso, Daulte, Spregelburd, y otra camada de los chicos de 20 años y todos vemos todo. Antes había una pelea más frívola de determinar qué era teatro y qué no, ahora hay una convivencia más armoniosa.

P.: ¿Repuntó la asistencia al teatro?

C. T.:
Es un año difícil pero el público no paga el precio pleno, se mantiene con descuentos, con promociones. Lo importante es que vengan al teatro, con los descuentos nos mantenemos vivos.

P.: El comercial tuvo repunte en números en contraste con el año pasado.

C. T.:
Sí pero hay que ver qué obras y con qué actores porque ahí pesaron los nombres de Francella o Darín para llevar gente, y esos no son los parámetros habituales.

P.: Se estrenó en cine "Una especie de familia", dónde usted trabajó. ¿Cómo fue la experiencia en el film de Diego Lerman?

C. T.:
Quería actuar con él, cuando me llamó el guión me pareció intenso, poético, verdadero, el rodaje fue bestial, con entrega de todos. Me dio mucha emoción verla la semana pasada.

P.: ¿Qué proyectos tiene?

C. T.:
El 12 de octubre debuta la película "Mater", basada en mi obra "El viento en un violín", dirigida por Pablo D´Alo Abba, con los mismos actores de Timbre. Además nos vamos de gira por Italia y España con "La omisión de la familia coleman", que se presenta hace 13 años.

Dejá tu comentario