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Hayao Miyazaki: el éxito a espaldas de Hollywood
Hayao Miyazaki, de quien ayer se estrenó «Ponyo» (izq.) ganó el Oscar con «Viaje de Chihiro» y la Disney compró sus películas anteriores, aunque la distribución fue tan deficiente que a él le despertó sospechas.
Sin embargo, la relación de Miyazaki con Occidente, y especialmente con Hollywood, no es nada fácil, empezando por el hecho de que el autor de obras maestras como «La princesa Mononoke» odie que lo llamen «el Disney japonés». Por eso el próximo estreno de «Ponyo» en los Estados Unidos genera un especial revuelo, ya que por primera vez en una década estará precedido por la visita en carne y hueso de este genio del animé, en una gira que incluirá un homenaje especial de la Academia de Hollywood y un premio de la Universidad de Berkeley.
En declaraciones a la prensa estadounidense, John Lasseter, el director de «Toy Story», fan y amigo personal de Miyazaki, aseguró que el director japonés sólo aceptó volver a los Estados Unidos cuando él le explicó que lo acompañaría y estaría a su lado en cada presentación y acontecimiento al que tuviera que asistir durante su visita. El director japonés estuvo por allí por última vez en 1999, cuando Disney -a través de su subsidiaria Miramax- adquirió los derechos de su ya clásica «La princesa Mononoke», a la que sin embargo no le dio una distribución adecuada: en todo el mundo aquel film recaudó más de 150 millones de dólares, pero en los cines estadounidenses sólo obtuvo dos millones y medio, lo que habla de algún tipo de error en su comercialización.
Pero algo molestó a Miyazaki más allá de las cifras, y no volvió a viajar a los Estados Unidos ni siquiera cuando su «Viaje de Chihiro» recibió el Oscar en 2003. El rumor publicado en varios medios especializados, y finalmente institucionalizado a lo largo de los años, es que la Disney compró los derechos de ese y otros films previos de Miyazaki no para hacer un buen negocio sino, al contrario, para evitar que compita con sus producciones animadas.
De hecho, por ejemplo, en la Argentina Disney nunca llegó a estrenar en cines «La princesa Mononoke», todo un absurdo teniendo en cuenta la fortuna recaudada por la película en territorios internacionales. Previamente Miyazaki ya había tenido problemas con la distribución internacional de «Los guerreros del viento», lanzada fuera de Japón en una versión editada que la volvía literalmente incomprensible, y su autor se perturbó tanto como para pretender recomprarla y sacar de circulación esa versión bastarda de su film.
Lasseter se quejó amargamente de lo sucedido con «Mononoke» e intercedió con Disney -de la que sus estudios Pixar es una firma subsidiaria- para que le diera una distribución adecuada a las subsiguientes películas de Miyazaki, dotándolas además de un adecuada versión doblada al inglés que el mismo director de «Toy Story» se encargo de producir. Por ejemplo, la flamante «Ponyo y el secreto de la sirenita» que se estrena en los Estados Unidos el mes próximo, incluye voces de interpretes de primer nivel como Matt Damon y Tina Fey.
Estos detalles, además de la insistencia de Lasseter, son los que lograron convencer a Miyazaki para que vuelva a visitar los Estados Unidos en una gira que tiene en vilo a los fans de la animación y la prensa estadounidense. Además del homenaje especial de la Academia de Artes y Ciencias y del premio Japan que da anualmente la Universidad de Berkeley a una personalidad de la cultura nipona, Hayao Miyazaki más sorprendentemente aceptó ofrecer una charla en la convención de comics y animación de San Diego, nada menos que ante un público que se espera alcance un numero de 6500 personas.
Algo curioso teniendo en cuenta que los mismos encargados de darle el premio en Berkeley declararon a la prensa que creen que el problema de lo difícil de la visita de Miyazaki es que «él cree que los Estados Unidos no ayudan culturalmente al resto del planeta». A los 68 años, Miyazaki rara vez sale fuera de las cercanías de los suburbios de Tokio donde están ubicados sus estudios Ghibli. Según Lasseter la respuesta es simple «lo que sucede es que Miyazaki es una persona que disfruta especialmente sus momentos de tranquilidad».
Pero, para otros, el director de «Ponyo» es una especie de recluso, de ahí el revuelo de su gira estadounidense que todavía se mantiene en suspenso. En efecto, hace pocos días «The New York Times» intentó comunicarse con el legendario animador antes de su viaje, y tuvo que explicarle a sus lectores que ni siquiera recibió una respuesta por mail, ni del director ni de ninguno de sus representantes.


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