16 de marzo 2015 - 00:00

Herencia, buena y mala

La herencia recibida es ya un clásico lamento de todo traspaso de Gobierno desde el advenimiento de la democracia. Por lo expresado por algunos referentes económicos de los presidenciables y por los mismos candidatos, la receta que intentarán aplicar no parece diferenciarse significativamente; quizás, la clave pasará por gradualismo versus shock. Pero más allá del equipo económico que desembarque en el Palacio de Hacienda el 10 de diciembre, cierto es que dentro del paquete que heredará el próximo Gobierno hay varios desequilibrios macro y micro que deberán ir reencauzándose. Sin embargo, al hacer un preinventario de la sucesión, hay un elemento que debe se considerado, y es el bajo nivel de endeudamiento público en términos del PBI sobre todo frente a los pares de la región. Esto se refleja también al comparar el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos, y constituye un importante colchón o margen de maniobra para el próximo Gobierno. Porque podrá, más allá de la tradicional luna de miel, y siempre y cuando las señales que emita calcen con las expectativas de los mercados, ir a financiarse para enfrentar los costos de los ajustes por implementar. Además, lo podrá hacer a una menor tasa que la actual. Es que, según datos del Estudio Broda, el déficit de cuenta corriente del año pasado se ubicó en torno al 1,2% del PBI con una tasa de interés a 10 años del 8,40% (según Bonar 24); y solo México y Chile presentan niveles similares del 2% y el 2,4% y con tasas a 10 años del 3,73% y el 3,46%, respectivamente. El resto, como por ejemplo Brasil, tiene un rojo de cuenta corriente de más del 5,2% del PBI y una tasa a 10 años del 5,21%; Colombia un déficit del 3,8% y tasa del 4,02%; Perú del 4,5% del PBI y tasa del 3,68%, y Uruguay del 5,6% de PBI y tasa del 5,24%. De modo que la Argentina tiene, en caso de hacer las cosas bien, serias chances de cubrir ese déficit a tasas mucho más bajas que las actuales. Además, si se compara el nivel de endeudamiento público sobre el PBI, el caso argentino está entre los más bajos, aun si se incluye a los organismos internacionales, holdouts (más "mee too") y el cupón PBI. Estimaciones del Estudio Broda indican que llegaría a poco más del 27% del PBI. Esta relación en Chile es de casi el 14%, en Perú supera el 19%, Ecuador tiene un 27% (claro que tiene una tasa a 10 años del 7,6%), Colombia del 34%, México del 48%, Brasil cercana al 66% y Uruguay supera el 66%.

Pero como señalan varios analistas, el otro punto favorable es que gran parte de este bajo nivel de endeudamiento público está, precisamente, en manos de organismos y agencias del Estado como la ANSES, el BCRA y otros. En tal sentido, los cálculos privados dan cuenta de que la deuda intra sector público supera los u$s 130.000 millones, de los cuales el 30% lo tiene la ANSES y otros organismos y el resto, el ente monetario. El próximo Gobierno tiene por delante menuda tarea para corregir desequilibrios, pero tendrá la oportunidad de poder presentarse a la ventanilla del mercado, e incluso del FMI, con un bajo nivel de "descubierto". Deberá lógicamente pulir su carpeta más acorde con la partitura del mercado. No se trata del fin del mentado "desendeudamiento", sino volver a financiar el sector externo en los mercados como hicieron los últimos gobiernos democráticos.

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