15 de junio 2011 - 00:00

Hermanos piden que allanen a Bonafini

Personal de la Policía Federal  retiró una veintena de cajas con documentos y computadoras de las oficinas que utilizaba Pablo Schoklender, en la misma cuadra de Madres de Plaza de Mayo.
Personal de la Policía Federal retiró una veintena de cajas con documentos y computadoras de las oficinas que utilizaba Pablo Schoklender, en la misma cuadra de Madres de Plaza de Mayo.
La guerra ya es total: Pablo Schoklender pidió el allanamiento de la fundación Madres de Plaza de Mayo y la incautación de los documentos que la misma Hebe de Bonafini dijo que habían sido robados por sus exapoderados. El menor de los Schoklender se incorporó ayer a la investigación que lleva adelante el juez federal Norberto Oyarbide a través de una presentación en la que responsabilizó a Bonafini por presuntos faltantes de documentación vinculada a las obras de edificación de la Misión Sueños Compartidos.

La intervención de Pablo resultó un contraataque a la presentación del día anterior de Bonafini para pedir su inclusión en la causa como querellante, para acusar a los Schoklender de presunta «asociación ilícita, administración fraudulenta y falsedad documental». El menor de los hermanos buscó invertir las sospechas y dejar instalada la idea de que Bonafini mantuvo «a exclusivo resguardo» la documentación de Madres, lo que haría imprescindible el secuestro judicial de los papeles.

La presentación de Pablo coincidió con un allanamiento ordenado por Oyarbide en oficinas de la fundación que, según fuentes judiciales y policiales, utilizaba Pablo y cuyo alquiler pagaba la empresa Antártica, señalada como una de las firmas a las que eran desviados los fondos públicos que debían ser destinados a obras.

El sospechoso no concurrió en persona al juzgado y en su lugar envió a los abogados Gonzalo Romero Victorica, Ramiro Rubinska y Pablo Slonimsqui, también defensor de uno de los acusados en la causa por la «mafia de los medicamentos» y representante del exgerente de Nación Fideicomisos Néstor Ulloa en el caso Skanska.

En el escrito, Schoklender negó «enfáticamente» cualquier irregularidad en el manejo de fondos y en la acusación sobre el supuesto retiro de documentación y dijo ser víctima de «un severo encono» de parte de Bonafini.

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