14 de enero 2009 - 00:00

Hillary: ‘‘Nunca negociaremos con Hamás’’

Hillary Clinton, rodeada de importantes senadores del Comité de Relaciones Internacionales, antes de la primera audiencia para su confirmación como secretaria de Estado.
Hillary Clinton, rodeada de importantes senadores del Comité de Relaciones Internacionales, antes de la primera audiencia para su confirmación como secretaria de Estado.
Washington - Hillary Clinton, secretaria de Estado designada por Barack Obama, enfrentó ayer en el Senado la primera sesión para su confirmación, durante la cual fue blanco de severos cuestionamientos por un posible conflicto de intereses debido a las donaciones realizadas por gobiernos extranjeros a la fundación de su esposo, el ex presidente Bill Clinton. Pese a eso, la ex primera dama intentó centrar su mensaje en sus propuestas de política exterior, al afirmar que EE.UU. nunca dialogará con el grupo Hamás mientras éste siga desconociendo al Estado de Israel, y que el futuro Gobierno levantará las restricciones para los viajes de los cubanos exiliados en EE.UU. a la isla comunista.
«No se puede negociar con Hamás mientras no renuncie a la violencia, reconozca a Israel y se someta a los acuerdos pasados», dijo Clinton. «Eso, para mí, es incuestionable. Ésa es la posición del Gobierno de Estados Unidos y la posición del presidente electo», completó la ex primera dama, conocida por su postura pro israelí.
De todas maneras, Clinton aseguró que el Gobierno de Obama hará «todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz en Medio Oriente». «Seguiremos apoyando las exigencias de seguridad de Israel y las legítimas aspiraciones de los palestinos como parte de una nueva política externa impregnada de pragmatismo», indicó.
«El presidente electo y yo -señaló ante los miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado- comprendemos y somos favorables a la necesidad de Israel de defenderse de los cohetes de Hamás, pero también reconocemos el precio humanitario del conflicto en Medio Oriente y el sufrimiento de los civiles israelíes y palestinos».
Obama quedó bajo las críticas de algunos sectores de la opinión pública estadounidense y de los países árabes por su silencio sobre el conflicto en Gaza, situación que intentó paliar Hillary.
Adelantó, además, que EE.UU. intentará una «nueva» estrategia en Irán, que podría incluir una presencia diplomática en ese país, al tiempo que instó a Teherán a poner fin a su programa nuclear y a su «patrocinio del terrorismo».
Con respecto a Cuba, reiteró lo que fue la idea central de Obama durante la campaña: el próximo Gobierno demócrata está dispuesto a levantar las restricciones a residentes en el país que quieran visitar a sus familiares en la isla y sobre las remesas hacia ese destino (ver página 19).
Obama «cree que los cubano-estadounidenses son los mejores embajadores para la democracia, la libertad y la economía de mercado» en el país caribeño, indicó.
Los momentos ríspidos de la sesión de confirmación se concentraron en las donaciones internacionales a la organización de caridad del ex presidente Bill Clinton.
El senador Richard Lugar (Indiana), jefe de los republicanos de la comisión y una voz centrista de la política exterior de EE.UU., dijo que un acuerdo entre el equipo de Obama y la Fundación William J. Clinton no es suficiente para impedir potenciales conflictos de intereses.
«El centro del problema es que gobiernos extranjeros y entidades pueden percibir a la Fundación Clinton como una forma de ganar favores con la secretaria de Estado», explicó Lugar. «La única vía segura para eliminar el riesgo de ahora en adelante es que la Fundación Clinton rechace nuevas contribuciones extranjeras cuando la senadora Clinton sea secretaria de Estado», agregó.
Agencias Reuters, ANSA, AFP, EFE

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