2 de marzo 2012 - 00:00

Historias coloniales y bellas playas bañan costa colombiana

El pueblito pesquero de Taganga, a sólo 3 kilómetros de Santa Marta, es un lugar tranquilo y pintoresco donde el descanso está garantizado.El Parque Natural Nacional Tayrona combina selva con increíbles playas. Es uno de los lugares imperdibles de la costa colombiana.
El pueblito pesquero de Taganga, a sólo 3 kilómetros de Santa Marta, es un lugar tranquilo y pintoresco donde el descanso está garantizado. El Parque Natural Nacional Tayrona combina selva con increíbles playas. Es uno de los lugares imperdibles de la costa colombiana.
Colombia es el país perfecto para conocer y recorrer ciudades y pequeños pueblos y así sumergirse en sus costumbres, tradiciones y relacionarse con su pueblo. Pero también es el mejor sitio para tomarse un descanso y relajarse en las mejores playas del Caribe. Cartagena y Santa Marta son los clásicos destinos de playa del país cafetero. Pero los verdaderos paraísos están a sólo algunos kilómetros de allí: se trata de la isla de Barú, el pequeño y bello pueblo pesquero de Taganga y el increíble Parque Tayrona, una aventura aparte.

La ciudad de Cartagena de Indias es un lugar que combina playa e historia. Allí se encuentra en perfecto estado de conservación la Ciudad Amurallada. El fuerte fue construido en la época de la colonia española para proteger los tesoros de la corona, que se embarcaban en su puerto, de los ataques de piratas y corsarios. Con ese fin se construyeron murallas, castillos y baluartes que hoy hacen de Cartagena uno de los lugares mágicos de Colombia.

El pintoresco muro tiene unos once kilómetros de largo, doce metros de ancho y 27 baluartes con galerías para albergar municiones y soldados. En la parte central de la Ciudad Amurallada se encuentran encantadores balcones, plazoletas, iglesias, casonas, claustros y callejuelas empedradas. El tour se puede realizar en las clásicas chivas, en bicicleta o caminando; esta última opción es sin dudas la más recomendada, ya que perderse en estas calles es como perderse en parte de la historia.

Las mejores playas de Cartagena son aquellas alejadas de la ciudad, donde el mar es más tranquilo y son mucho más extensas. Pero sin lugar a dudas, el paraíso se encuentra en la isla de Barú y las islas del Rosario. Estas se ubican frente a la ciudad y se llega en lancha en una hora. La isla de Barú es la más extensa de todas ellas y es la única donde el turista se puede alojar; el detalle es que el único alojamiento son las hamacas paraguayas.

Aquí se experimenta una aventura aparte y una conexión con la naturaleza única. Lo ideal es arribar temprano al paraíso para disfrutar del día -hay que tener en cuenta que atardece cerca de las 18-. Los aventureros pueden quedarse disfrutando del atardecer, sin lugar a dudas el mejor momento del día ya que la isla queda casi desolada y la tranquilidad reina en la zona, y luego pasar allí la noche. Si bien la comodidad en las hamacas es difícil de lograr, el silencio intenso y el sonido de las olas al romper hacen que el descanso sea único. Pero para aquellos que lo desean las embarcaciones regresan a Cartagena a partir de las 15.

Santa Marta es otro de los destinos obligados de playa de Colombia, aunque para aquellos que busquen más tranquilidad e intimidad lo ideal es hospedarse en Taganga, un pueblito de pescadores que se encuentra apenas a 3 kilómetros. Aquí el paisaje es hermoso, el agua cristalina y calma se conjuga con una arena espesa y hasta rocosa y las tupidas montañas de vegetación como fondo. Las playas del centro son pequeñas pero muy bonitas, aunque también hay que recorrer Bahía Concha y Playa Grande.

A una hora de allí en bus o taxi se encuentra el Parque Nacional Natural Tayrona, un lugar único para conocer, donde la aventura y la tranquilidad se combinan de forma única. Este sitio es hábitat de una gran cantidad de especies que se distribuyen en regiones con diferentes pisos térmicos, que van desde el nivel del mar hasta alturas de 900 metros. Está conformado por unas 15 mil hectáreas, de las cuales 3.000 son área marina.

Aquí también el turista se puede alojar en hamacas paraguayas o en carpas. Hay tres zonas de camping con playas muy diferentes pero todas encantadoras. Para llegar a este lugar hay que sumergirse en la selva durante tres horas en una caminata agotadora, pero que vale la pena por el paisaje que se descubre paso a paso. Durante este trayecto se recorren pequeñas montañas, enormes extensiones de playa y caminos selváticos donde el encuentro con lagartijas, tortugas, todo tipo de insectos y hasta monos es muy normal.

El primero de los camping al que se arriba es «Arrecife». Aquí la playa es muy bella pero el mar es peligroso, por lo que no se recomienda bañarse en esta zona. El segundo es «Piscina», que recibe este nombre por la tranquilidad de su mar, y por último «Cabo San Juan», un lugar ideal para pasar la noche por la extensión de sus playas y un mar con olas pero nada peligroso. La noche en Tayrona es única, el cielo se cubre de una inmensidad de estrellas y la luna ilumina el mar haciendo un juego de colores más que atractivo para los ojos.

Después de tanta aventura, lo ideal es regresar a Santa Marta y volver a la comodidad de una cama y un baño de agua dulce. Aquí se pueden hacer compras en las ferias de la ciudad, donde se consigue gran variedad de artesanías y productos regionales a precios más que accesibles.

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