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Hochmann: la humanidad en la visión de los pájaros
Ileana Hochmann acaba de inaugurar en el Centro Cultural Recoletala exposición“O Passaro observador”, que se extenderá a lo largo de enero con la posibilidad de continuar en febrero.
En palabras de la propia Hochmann, que ha residido muchos años en el Brasil (de allí también la elección del portugués para el título de la exposición), "unas fotografías de gaviotas que tomamos en Itaipú, que no eran las gaviotas románticas sino esas criaturas que pueden ponerse duras, violentas, cuando por ejemplo disputan entre sí, se fue formando en mí la idea de este trabajo".
La muestra, curada por Mercedes Casanegra, es una "puesta en escena" en la que conviven los recursos tecnológicos más avanzados del arte con técnicas artísticas y mitos milenarios.
En diálogo con este diario, Hochmann señala que sus trabajos y experiencias artísticas entre las ruinas de la antigua Pompeya (sobre cuyas imágenes se posan gaviotas recortadas, que pueden evocarle a un espectador, también, la siniestra forma del buitre), la llevaron a tomar contacto una vez más, también, con un trabajo del psicoanalista y artista plástico Luis Carlos Miranda, que en un estudio sobre Picasso llegó, extendiendo el campo de investigación a las cuevas de Lascaux, a postular cuál era la imagen de lo podría ser la "primera pintura", es decir, lo que los discípulos de Freud llamarían la "pintura original", y los de Ferdinand de Saussure la "Ur-Pintura".
En esa pintura primera había imágenes de animales superpuestos, un hombre con máscara de pájaro, un bisonte herido, un rinocerantee en retirada, y, dominando el cuadro, un pájaro observando, sobre una estaca.
Casanegra escribe: "Cualquiera que haya transitado por los caminos rurales ha visto más de una vez a esos pájaros que parecen vigilar el entorno con curiosidad desde lo alto de los postes de alambrados. El pájaro que mira o vigila es, además, una presencia constante en los mitos y las religiones. Odín, dios mayor en la mitología escandinava, tenía dos cuervos Hugui y Munin- que volaban por el mundo y le contaban al dios lo que hacían los mortales. Roles parecidos representaban el Ave Fénix de los griegos, la Garza Púrpura de los egipcios o Anzu, el pájaro de las tormentas en los mitos de la Mesopotamia. También observaba el ave que habita una de las pinturas rupestres de la Cueva de Lascaux, en Francia. Las gaviotas que pueblan las obras de esta muestra de Hochmann tienen estos ilustres y enigmáticos ancestros".
En la exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 27 de enero (aunque por el interés que ha despertado podría ampliarse a febrero), predomina el trabajo gráfico, conectado con la impresión en varios soportes y técnicas. Hochmann remarca, además, la presencia de una grabación sonora con un "aleteo" que acompaña al visitante. Ese sonido se inscribe en una búsqueda común al arte contemporáneo: el silencnio necesario, contra el "ruido".


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