29 de febrero 2012 - 00:00

Hollande quiere gravar con el 75% los ingresos de los más ricos

El candidato presidencial socialista, François Hollande, visitó ayer una feria de agricultura en París y probó buenos vinos. Su rival y actual presidente, Nicolas Sarkozy, le replicó duramente en un acto en Montpellier.
El candidato presidencial socialista, François Hollande, visitó ayer una feria de agricultura en París y probó buenos vinos. Su rival y actual presidente, Nicolas Sarkozy, le replicó duramente en un acto en Montpellier.
París - El candidato socialista a la presidencia francesa, François Hollande, agitó la campaña política al proponer un impuesto del 75% a los ingresos por encima de un millón de euros anuales, iniciativa que desencadenó una ola de críticas del actual mandatario y aspirante a la reelección, Nicolas Sarkozy, y de su entorno.

El gravamen para los contribuyentes que ganan más de un millón de euros anuales es un llamamiento a su «patriotismo», explicó Hollande, favorito en los sondeos. «Es patriotismo aceptar pagar un impuesto suplementario para que el país se recupere», dijo.

Hollande, un centroizquierdista moderado, causó sorpresa el lunes por la noche al lanzar esa idea durante una emisión en el canal privado TF1. Primero se preguntó: «Conozco la progresión considerable de las remuneraciones de los patrones de las principales empresas francesas: dos millones de euros por año de promedio. ¿Cómo aceptarlo?». Luego dijo: «He considerado, y hago aquí el anuncio, que por arriba de un millón de euros por año, la tasa de imposición tendría que ser del 75%. No es posible tener esos niveles de remuneración».

«El anuncio me deja una impresión de amateurismo bastante preocupante», disparó en respuesta Sarkozy desde Montpellier, donde realizó un nuevo acto de la campaña en su intento por ser reelecto por otros cinco años.

Del lado socialista aclararon que no es «sobre la totalidad» de su renta que los más ricos tendrán que pagar ese impuesto, sino sobre el monto que sobrepase el millón de euros anuales, según el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoë.

Hollande, que lanzó su campaña a fines de enero afirmando que su «adversario» es «el mundo de la finanza», agregó esta medida a la reforma fiscal que espera aplicar si es elegido presidente de Francia en los comicios del 22 de abril y 6 de mayo próximos.

Hasta ahora, proponía crear un impuesto a la renta del 45% para los ingresos anuales superiores a 150.000 euros por persona.

Además de Sarkozy, otros conservadores franceses no escatimaron críticas a la propuesta de Hollande.

«Es una huida fiscal hacia adelante, la confiscación fiscal. Cada día François Hollande inventa un impuesto suplementario», estimó el ministro de Relaciones Exteriores, Alain Juppé.

«Cuando se tienen sedes sociales de empresas industriales que pueden estar indistintamente en Francia, en Bruselas o en Londres, la fiscalidad cuenta», estimó el ministro de Defensa, Gérard Longuet.

En cambio, a la izquierda del Partido Socialista, el Frente de Izquierda, del que forma parte el Partido Comunista, relativizó la promesa de Hollande. «Esta propuesta sólo estará destinada a los patronos del CAC 40 (las mayores empresas francesas) y a los grandes deportistas», consideró. En el otro extremo ideológico, la ultraderechista Marine Le Pen, tercera en los sondeos, evaluó que la propuesta es «completamente absurda e ideológica».

En cuestión de fiscalidad, las comparaciones entre países son siempre un ejercicio difícil, dado que los sistemas son complejos y las estructuras diferentes.

Según un estudio del instituto Eurostat publicado en junio de 2010, la tasa máxima del impuesto sobre la renta de las personas en la Unión Europea es la de Suecia (56,4%).

Si Hollande fuere electo y confirmare la aplicación de esa medida, estaría en la situación opuesta de su adversario Nicolas Sarkozy que, cuando llegó al poder en 2007, aplicó un «escudo fiscal» destinado a limitar al 50% de sus ingresos el total de los impuestos aplicados a los más ricos.

Según el presidente que aspira a la reelección, se trataba de evitar la evasión fiscal y la fuga de cerebros, y de crear un «shock de crecimiento» al favorecer la inversión en Francia. Pero, ante la crisis económica, el dispositivo fue suprimido a mediados del año pasado.

Los últimos sondeos señalan una reducción de la distancia que separa a los dos candidatos en las intenciones de voto para la primera vuelta de la elección presidencial, pero siguen siendo ampliamente favorables para Hollande. En la segunda vuelta, el candidato socialista ganaría con aproximadamente el 56% de los votos.

Agencias AFP, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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