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Hollywood celebró anoche su Oscar más “politizado”
Un simpático Seth MacFarlane debutó como anfitrión de una ceremonia del Oscar centrada en la música de los filmes de Hollywood y con varios títulos en competencia de fuerte impronta política.
Con la presentación de Octavia Spencer, la 85a. edición arrancó con el Oscar a mejor actor secundario para Christoph Waltz por "Django sin cadenas", de Quentin Tarantino (el intérprete ya había ganado su primer Oscar en la misma categoría por "Bastardos sin gloria").
La ceremonia había empezado a las 22.30 hora argentina con una larga sesión de chistes y canciones a cargo del nuevo anfitrión Seth MacFarlane (un entre otras cosas actor, director, compositor y cantante, que tiene fama de irreverente, y que por acá es sólo conocido como creador de la serie "Family Guy" y director de la comedia protagonizada por un oso procaz, "Ted"), Para convencer a Willian Shatner, vestido de Capitán Kirk de "Star Trek", que le profetizaba una noche desastrosa desde una pantalla, MacFarlane dijo cosas como "la historia de Argo es tan secreta que hasta el director es un desconocido para la Academia...". (Ben Affleck no estaba nominado en esa categoría), dedicó una canción a todas las actrices allí presentes a las que se les vieron los senos en distintas circunstancias y compartió baile y canciones con Charlize Theron y Joseph Gordon Levitt.
Al de actor secundario (gran desilusión de Robert De Niro a 32 años de su última nominación), le siguieron los premios a corto animado, para "Paperman" de John Kahrs, de la Disney, al que siguió el Oscar a mejor largo animado para "Valiente", esta vez de Disney-Pixar. Su director Mark Andrews subió a recibirlo con falda escosesa porque, según dijo, no pensaba ganar.
Rubros técnicos
En la seguidilla de rubros técnicos, como era de esperarse, el Oscar a mejor fotografía fue para el chileno Claudio Miranda por la visualmente espléndida "Pi, una aventura extraordinaria" (la película más nominada después de "Lincoln"), que también se llevó la estatuilla de efectos visuales. El de diseño de vestuario se lo robó "Ana Karenina" (la favorita, tras varios premios previos, entre ellos el Bafta inglés). El de maquillaje y peinado fue para el musical "Los miserables".
El cierre de este bloque fue con el anunciado homenaje a los 50 años de James Bond, consistente en un impecable montaje de todas las películas del espía creado por Ian Fleming. Shirley Bassey cantó en vivo el tema de "Goldfinger".
Los productores de la transmisión habían prometido más espacio para el entretenimiento. "Hemos ideado maneras que esperamos que hagan que el ritmo sea más rápido (...) Eso no significa que no vayamos a dar tanto peso para homenajear a los ganadores, pero ha habido mucho espacio muerto en el espectáculo en el pasado", había dicho Craig Zadan, uno de los productores de la transmisión.


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