23 de agosto 2011 - 00:00

Imola y Da Rin: un duelo de vida o muerte

Obra de la rosarina Fabiana Imola, quien, como la porteña Flavia Da Rin con sus dramáticas fotografías, parece preguntarse qué es la vida, pero las respuestas de cada una son distintas.
Obra de la rosarina Fabiana Imola, quien, como la porteña Flavia Da Rin con sus dramáticas fotografías, parece preguntarse qué es la vida, pero las respuestas de cada una son distintas.
Rosario - El diario La Capital tiene un activo museo de arte contemporáneo donde en la actualidad se exhiben las obras (esculturas, dibujos, instalación y video) de la rosarina Fabiana Imola, junto a las inmensas fotografías de la porteña Flavia Da Rin. La muestra se llama «La imagen como conjuro» y reúne las fuerzas de la naturaleza, presentadas por Imola, y algunas escenas escabrosas del acontecer social, personificadas literalmente por Da Rin, ya que ella encarna los personajes de sus fotografías. Ambas son artistas talentosas y ambas debaten sobre la vida y la muerte.

«¿Qué es la vida?», parecen preguntarse. Si bien las dos artistas parten de lugares geográficamente cercanos y acarrean trayectorias similares, las respuestas que elaboran son estilísticamente distantes.

El espectador de la muestra curada por Fernando Farina, tiende a interpretar, ante la primera mirada, que el eterno devenir del río y las formas ornamentales de las plantas de Imola simbolizan la vida. Pero Imola presenta un árbol desgajado, con sus raíces al aire.

Da Rin no es menos dramática: sus imágenes se inspiran en la tragedia de Oskar Matzerath, el pequeño que se resiste a crecer de la película de Volker Schlöndorf, «El tambor», basada en la novela de Günter Grass. Su Oskar, víctima y denunciante de una sociedad hipócrita y mentirosa, aparece retratado en una cama de hospital. El duelo está representado por unas mujeres que expresan su dolor y llaman la atención por la elegancia suprema de sus atuendos. En una obra tanto o más elocuente que un cartel publicitario, la moda juega un papel muy importante, el afanoso cuidado de los detalles refleja la vanidad y frivolidad de los protagonistas. De este modo, a la sinceridad de los gestos de dolor se contrapone el artificio de las puestas en escena.

Las obras de Da Rin, como en las de Imola, establecen un contrapunto entre el sentimiento que inspira la muerte y la cautivante belleza del contexto donde se desarrolla el drama, ambas descubren universos cambiantes e inestables.

Las perturbadoras ficciones de Da Rin están para ser interpretadas; mientras, el universo de Imola, áspero y real, viene a confirmar -según el crítico Hernan Rossi- la vuelta a sus orígenes.                                 

A.M.Q.

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