- ámbito
- Edición Impresa
Imperdible para amantes de las negrísimas historias de Connolly

Los libros del irlandés John Connolly sobre el detective «Charlie» Parker ya iban por la media docena, e incluso habían llegado a ofrecer variantes sobrenaturales que marcaban un cambio sobre las fuentes del autor (Ross McDonald, James Hadley Chase). Ahora, «Los hombres de la guadaña» continúa la saga de historias negrísimas con un pequeño desvío: la historia de los dos heavies amigos de Parker, Louis y Angel, raro ejemplo de pareja gay que mata gente a diestra y siniestra, con la única excusa de que sus víctimas son aun más desalmadas que estos dos nada dulces tortolitos.
El brillante prólogo, en el que Louis sueña con El hombre quemado, un ominoso episodio de su traumática infancia sureña, marca la estructura del relato, que va y viene entre la acción actual y flashbacks del pasado de este asesino a sueldo de una oscura organización, los Hombres de la guadaña del título. Un detalle muy interesante del estilo de Connolly es la riqueza con la que retrata a cada personaje, por más secundario que sea, al punto de que cualquier secuaz intrascendente, que en una novela de otro autor sólo ocuparía el par de líneas necesarias para liquidarlo ipso facto, aquí puede tener una historia atrapante a lo largo de un par de atractivas páginas.
El lado malo de esta preocupación por cada personaje podría ser que entre las complejidades de la trama actual, más los flashbacks (todos capítulos en bastardilla) y estos relatos casi independientes dedicados a todo tipo que asome la cabeza en la historia, «Los hombres de la guadaña» termina requiriendo un poco más de atención por parte del lector que cualquier otra novela negra de masacres al por mayor y relaciones masculinas aparentemente minimalistas (en toda la novela prácticamente no hay personajes femeninos).
Sin embargo, Connolly lleva con buen pulso esta combinación, logrando que hacia la segunda parte del libro se haga difícil terminar un capítulo sin sentir una profunda ansiedad por saber cómo seguirá el asunto.
Los fans del detective Parker podrían quedar un poco desconcertados ante la ausencia de este antihéroe, pero no quedarán decepcionados, ya que en el intenso desenlace reaparece para asistir a sus camaradas en una carnicería memorable.
Casi está de más decir que el nivel de énfasis en los aspectos truculentos de Louis, Angel y Parker hacen de este libro una lectura vedada para todo aquel lector demasiado sensible a las descripciones de tono forense, para mejor, efectuadas con todo el talento de este brillante escritor irlandés.
Diego Curubeto


Dejá tu comentario