30 de diciembre 2009 - 00:00

Imperdibles reflexiones del gran George Steiner

Imperdibles reflexiones del gran George Steiner
George Steiner, «George Steiner en The New Yorker» (México, Fondo de Cultura Económica, 2009, 402 págs.) 

Durante 30 años, y más de 150 artículos, a los lectores del semanario «The New Yorker» les fue dada la fortuna de deslumbrarse con la agudeza de las notas del magistral crítico, narrador, ensayista y filósofo franco-norteamericano George Steiner. No importa si la nota trata del cómo se hizo espía el historiador del arte, el erudito traidor, Anthony Blunt, sobre los sueños de Borges y de «su incompletitud como escritor», sobre las banalidades de Emil Cioran o el gato de Louis Ferdinand Celine. Importa por sus caminos arborescentes, adonde Steiner lleva al lector, muchas veces dando bofetadas «en la cara del viento dominante». Al lector, Steiner le impone aquella propuesta del filósofo Gastón Bachelard: «no nos digan cómo es la arcadia sino pongámonos en camino».

Hablar del espía Blunt, extraordinario crítico del arte que trabajó para la KGB, le permite reflexionar sobre la relación entre literatura y homosexualidad. El músico Anton Webern nos enfrenta a alguien que se niega a creer que la hidalguía del espíritu alemán pudiera caer en la barbarie. Las novelas de Thomas Bernhard le permiten tener en cuenta que un escritor genial pude caer en búsquedas torpes, y que ninguna adoración absoluta es conveniente.

En este libro, Robert Boyers, director del New York State Summer Writers Institute, ha reunido 30 imperdibles textos de Steiner, divididos en cuatro partes: «Historia y política», «Escritores y escritura», «Pensadores» y «Estudios biográficos», donde habla de Graham Greene, Brecht, Beckett, Benjamin, Canetti, Russell, Chomsky, el nazismo, la literatura del Gulag y el ajedrez. Con abrumadora sencillez, con frases certeras de poeta, hace fáciles ideas que hasta un momento antes parecían arduas y engorrosas. Por momentos, este libro parece el encuentro en un bar tranquilo con un gran maestro que se toma tiempo para charlar libremente, casi sin darse cuenta de que a cada instante maravilla al lector.

M.S.

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