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Inacción oficial potencia clima de desbordes
La compulsa en Tierra del Fuego cumplirá hoy siete semanas de paros y manifestaciones que llevan los combativos sindicatos en rechazo a la reforma -y ajuste previsional- que impulsó la gobernadora Rosana Bertone (Frente para la Victoria) y que sancionó la Legislatura provincial en enero pasado.
Bertone tuvo en su campaña dos palancas: una local y otra nacional. La primera fue el ahora intendente de Ushuaia, Walter Vuoto (integrante de la agrupación ultra-k La Cámpora); y la segunda, el armador político en el interior del país del excandidato presidenciable del FpV (Daniel Scioli) y titular de la Fundación DAR, José "Pepe" Scioli.
El último fue uno de los primeros en criticar la reforma previsional, pese a la realidad inocultable de un sistema quebrado e inviable, que se mantuvo gracias a remesas financieras que el anterior Gobierno nacional le envió a la exmandataria Fabiana Ríos (ex ARI). Tras ocho años al frente del Ejecutivo local, su partido finalizó cuarto en la elección general de junio pasado.
Lo de Vuoto fue aún más grave: fue uno de los que se sentó junto a Bertone cuando la gobernadora presentó el paquete de medidas y ahora titubea entre el apoyo explícito a los gremios y el llamado a diálogo. También se sumó a esta estrategia el intendente de Río Grande, el radical K Gustavo Melella.
El Gobierno local apuesta al desgaste que produjo en las bases de los sindicatos, por un lado, la estadía de los trabajadores en cortes con un clima difícil de soportar en el tiempo, y por otro, el aval de la Justicia a los descuentos por paros.
Además, Bertone irá a fondo para sacar la tutela sindical y exonerar a los gremialistas condenados por la violenta toma de la Casa de Gobierno en 2013. Por caso, la mandataria no puede ingresar a su despacho desde el 8 de marzo pasado y utiliza la emergencia administrativa para emitir los trámites indispensables de la gestión cotidiana.
El Gobierno nacional (Cambiemos) sólo se limitó a activar un tibio respaldo vía el ministro del Interior, Rogelio Frigerio (que estuvo en la provincia días atrás). Es que cuando se inició el conflicto con los estatales y la Justicia notificó a los gremialistas sobre el delito que se cometía en cada piquete (ejemplo, el corte en la Ruta Nacional 3), gendarmes locales mencionaron un refuerzo que nunca llegó.
A mitad de marzo se habló de una movilización de efectivos desde Santa Cruz, algo que nunca confirmó el Ministerio de Seguridad de la Nación, que rechazó las constantes consultas que realizó este diario.
Otro punto muestra la inactividad de Nación: los gestos públicos de Frigerio con el Gobierno fueguino no se tradujeron en respuestas concretas a los pedidos de Bertone por adelanto de fondos, guiño que sí tuvieron otros distritos.


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