El gerente del área de internacionales del Incaa, Bernardo Bergeret, negó ayer haber renunciado a su cargo y agregó que esperaba el inicio de un sumario interno que aclare su responsabilidad en la supuesta maniobra de malversación de fondos por más de seis millones de pesos en papelería, flyers y otros insumos, cuya denuncia se realizó a través de un mail anónimo, con documentación de facturas adjunta. Pese a versiones en contrario que se conocieron el fin de semana, Bergeret dijo que ni el Incaa lo echó ni que él presentó su renuncia. Ayer por la tarde, Ralph Haiek, titular del organismo, lo suspendió por 30 días hasta que se resuelva el sumario, única medida concreta hasta ahora.
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"En ningún momento estuve atrincherado", agregó Bergeret, cuya gestión contó siempre con el apoyo de numerosos cineastas nacionales e internacionales. "Regresé hace poco del festival de Cannes y me encontré con este asesinato mediático que no termino de explicarme. Por supuesto que no renuncié, porque no soy responsable de lo que se me acusa. Si renunciara admitiría una responsabilidad que no tengo, y soy el primero que espera que se lleve adelante este sumario". El funcionario añadió que, por lo que pudo ver de la firma que llevan las facturas que acompañan la denuncia, no es la suya. "He visto la denuncia anónima acompañada con facturas, pero en ningún caso es mi firma, no soy abogado para mencionar el término adecuado, pero no es mi firma e, incluso, hay fechas en las que yo estaba en el exterior. Y lo que haría falta aclarar, también, es que yo no compro nada: yo expido, y a partir de lo que se expide desde mi gerencia todo sigue un orden jerárquico de autorizaciones". Finalmente, dijo que también le extrañó la actitud del presidente de Haiek de enviarle un texto por whatsapp, en el que le decía que él era "el responsable directo y que no podía seguir siendo el gerente de internacionales. "El texto me llegó por whatsapp, mucho me extraña esta actitud porque con Ralph nos conocemos hace 30 años. No lo sentí de su mano, que él lo haya escrito él", concluyó.
Por su lado, el ministro de Cultura Pablo Avelluto dijo ayer que las medidas que se tomaron en el Incaa buscan "dar una señal muy clara" de que en el organismo "no se roba más". Avelluto, en diálogo con diferentes medios, dijo que a raíz de la mencionada denuncia, la Oficina de Transparencia recientemente creada en el Incaa, tomó cartas en el asunto, y permitió "en 10 días frenar los pagos a proveedoras sospechados" de maniobras en el organismo. "Queremos dar una señal muy clara: El en Incaa no se roba más. Los mecanismos de control están empezando a funcionar. El ministro dijo que descubrieron irregularidades "principalmente en la impresión de material promocional que acompaña la presencia del cine argentino en festivales internacionales, en cantidades tanto en dinero como en volumen que superan cualquier cotización normal". También explicó que se utilizaba "un modo de llevar adelante los gastos que se salteaban todos los procesos de licitación", ya que hacían múltiples facturas por montos pequeños, en lugar de un solo monto mayor, que debía ser objeto de licitación pública.
Sobre Bergeret, el ministro sostuvo que "más allá" de su confianza "en el trabajo que hace muchos años viene realizando", parte de la tarea de un funcionario público "es cuidar esos recursos que no son nuestros, que son de todos los argentinos".
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