31 de enero 2017 - 00:00

Incertidumbre y miedo, la nueva postal de los aeropuertos

LETARGO. Refugiados, familias, prometedores estudiantes... todos están varados en aeropuertos del mundo esperando ingresar a EE.UU.
LETARGO. Refugiados, familias, prometedores estudiantes... todos están varados en aeropuertos del mundo esperando ingresar a EE.UU.
Saná y El Cairo - Cuando el padre de Safa Karman murió el año pasado, su madre no pudo viajar desde EE.UU. a Yemen para despedirse de él. La situación que atraviesa el país africano, inmerso en una guerra en la cual se llevan a cabo bombardeos con el apoyo de Washington, impidió la visita.

El viernes, el presidente Donald Trump prohibió el ingreso a EE.UU. de ciudadanos de Yemen y de otras seis naciones, y desde entonces también quedó bloqueado el camino hacia el país para la joven musulmana.

"Soy la primera ciudadana de Yemen en ser aceptada para estudiar en la Universidad de Harvard", contó la mujer de 29 años, que trabajó como periodista para el canal de noticias árabe Al Yazira. "Es probable que no me otorguen la visa para poder asistir a clase en 2017 debido al país que me expide el pasaporte y a la religión en la que nací", dijo.

La hermana de Safa, la activista por los derechos de las mujeres Tawakkul Karman, recibió el premio Nobel de la Paz en 2011. Pero en el país de Trump ya no cuentan mucho ni el mérito, ni los lazos familiares, cuando se tiene el pasaporte incorrecto.

Para los próximos meses rige una prohibición de ingreso para las personas provenientes de Siria, Irán, Irak, Sudán, Somalia, Libia y Yemen, es decir, los ciudadanos de aquellos países de mayoría musulmana que, a los ojos del nuevo gobernante, representan un mayor riesgo terrorista.

La suerte de todos ellos permanece incierta y sus historias revelan el sufrimiento que se esconde detrás de una decisión política.

Está también el caso de Adan Douale Barre, quien espera en una sala de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Nairobi, la capital de Kenia.

El joven somalí de 24 años pasó casi toda su vida en Dadaab, el campamento de refugiados más grande del mundo en el noreste de Kenia, hasta que recibió el permiso de viajar a Estados Unidos. "Estaba todo listo", contó. "Después se nos comunicó que tenemos que esperar 121 días", se lamentó.

Su viaje a través de Londres y Zúrich para llegar a Kentucky fue suspendido por el momento. Junto con su padre y sus nueve hermanas espera ante su futuro incierto. "Vendimos todo lo que teníamos. Habíamos esperado más de 20 años para este momento", dijo.

Mientras tanto, Asin de Teherán se preocupa por su hermano. Hace años que vive en Seattle, donde armó su vida y se casó. Regularmente lo visitan junto con su hermana y su madre.

"Ahora nosotras no podremos ir a EE.UU. y mi hermano tampoco venir a Irán, porque tiene miedo de no poder regresar a EE.UU. a pesar de que tiene una 'green card'", relató. Su madre tiene más de 80 años. Si la prohibición se prolonga, quizás no vuelva a ver nunca más a su hijo y a su nieta.

Agencia DPA

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