25 de julio 2012 - 00:00

Inédito: bono EE.UU. rinde sólo el 1,4% anual

Ben Bernanke
Ben Bernanke
A un año de la baja de la primera baja de calificación sufrida por los Estados Unidos en toda su historia, los bonos del Tesoro norteamericano nunca fueron tan buscados como refugio. Es tan fuerte la suba de los precios, que las tasas bajaron a mínimos históricos: el rendimiento a diez años cayó a sólo el 1,40% anual.

Para tener una magnitud de este nivel, basta señalar que cuando se produjo la caída de Lehman Brothers los rendimientos del Bono del Tesoro a diez años se ubicaban en un 3,50% anual. A partir de ese momento, la búsqueda de refugio fue una constante, lo que hizo incrementar los precios y, por ende, reducir paulatinamente las tasas.

Este nuevo máximo coincide con la debilidad del euro, que cayó 1,206, su nivel más bajo de los últimos dos años. Esta disminución de la moneda europea se refleja, al mismo tiempo en un fortalecimiento de la moneda estadounidense para beneplácito del titular de la Fed, Ben Bernanke. El índice DXY, que sigue la evolución del dólar contra una canasta de monedas de países desarrollados, cerró ayer en 84,16, el nivel más alto del año y casi un 8% arriba del valor que tenía hace 12 meses.

Los golpes

A su vez, la caída del euro le pega negativamente a las reservas del Central, al menos en la proporción que tiene nominada en esa moneda (un poco más del 10% del total). Lo mismo sucede con la mayor debilidad que sufrió el oro en lo que va de 2012.

Aunque las tasas en Estados Unidos llegaron a valores mínimos, no significa que resulte automáticamente una buena noticia para mercados emergentes. La suba del bono norteamericano es un reflejo, en definitiva, de la baja propensión al riesgo de los inversores. Esto es lo que explica por qué los mercados accionarios del mundo se ven afectados, al igual que en general los títulos emergentes, incluyendo los de la mayoría de los países de América Latina.

Esta histórica reducción de los rendimientos es, sin embargo, una oportunidad, ya que tasas del 4% o el 5%, típicamente lo que rinde la deuda corporativa de América Latina se vuelve muy atractiva para los inversores que se animan a sumar algo de riesgo a sus carteras. Pero esto notaría más cuando retorne el apetito por el riesgo, posiblemente cuando lleguen algunas soluciones concretas desde Europa.

Algunos expertos en el mercado de renta fija norteamericano como Bill Gross, que maneja el fondo PIMCO, advirtieron sobre el peligro de comprar bonos del Tesoro norteamericano en estas circunstancias. Sucede que en el momento que ceda el nerviosismo extremo de los inversores por la situación de Europa, lo más probable es que se produzca una ola de venta de estos activos para comprar acciones o bonos, es decir otros activos más riesgosos.

Esto significa que aquellos que prefieren «mirar desde afuera» la crisis europea y sus consecuencias sobre los mercados financieros, es preferible tener «cash», sin rendimiento alguno, antes que bonos del Tesoro, ya que podrían bajar de precio cuando el entorno se vaya calmando.

Quienes realizaron apuestas defensivas en los últimos tres años consiguieron ganancias extraordinarias, ya que los precios de los bonos estadounidenses (considerados hasta hace poco un activo «libre de riesgo»), podrían sufrir una caída significativa de su valor. La tasa anual del 1,4% no alcanza ni mínimamente para cubrir las pérdidas de capital que podrían estar asociadas a este movimiento.

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