Obama, cuyos niveles de popularidad están en mínimos históricos, puso su esfuerzo de campaña en ayudar a recaudar fondos para los demócratas, quienes se arriesgan a perder el control del Senado en las elecciones de medio término del 4 de noviembre.
Sin embargo, su inesperada aparición en un acto en respaldo a Anthony Brown, candidato demócrata para gobernador de Maryland, llevó a muchos asistentes a dejar el lugar durante su discurso, un inédito desplante que remarcó su creciente impopularidad.
De hecho, muchos candidatos han tratado de evitar aparecer junto al mandatario en la campaña por su baja popularidad. Pero Obama se mostró el domingo junto al candidato a gobernador de Maryland.
En tanto, sondeos demuestran que los numerosos frentes abiertos que sufre Estados Unidos en materia de política exterior desempeñarán un papel protagónico en los comicios legislativos del 4 de noviembre, con el ébola y la amenaza yihadista del Estado Islámico (EI) erigiéndose como principales preocupaciones de los ciudadanos.
Una encuesta revelada esta semana por el diario The Wall Street Journal y la cadena NBC muestra que la lucha contra los militantes del EI ocupa el tercer lugar entre los temas que más preocupan a los votantes estadounidenses en lo que se refiere a la actividad del Congreso, por encima incluso de la creación de empleo y el bloqueo político que vive Washington.
Existe, además, un apoyo creciente al uso de las fuerzas terrestres del país para combatir a los yihadistas, que se incrementó en las últimas semanas.
Alrededor del 35% de los encuestados (5% menos que hace un mes) considera que la acción militar contra los extremistas sunitas debería limitarse a los ataques aéreos, mientras que un 41% dice que debe incluir también tropas de combate.
En este sentido, las posturas de republicanos y demócratas no difieren tanto en materia legislativa, ya que ambos dieron su apoyo a la ofensiva de Obama. Sin embargo, los ciudadanos culpan al mandatario de la situación, y sus índices de aprobación en política exterior se desploman.
El brote de ébola (ver página 22) también cobró especial relevancia para los votantes, y el 98% de ellos escuchó o leyó sobre el virus, una cifra que el diario califica como "sin precedentes" en comparación con otros grandes acontecimientos observados por la opinión pública.
"Algo raro va a pasar en la noche electoral", predijo Bill McInturff, el encuestador republicano que dirigió el sondeo junto con el demócrata Fred Yang. "Cuando se está sobre un electorado inestable, hay que tener un comodín que otorgue un poco de precaución", agregó el experto respecto del impacto de la política exterior actual de la administración Obama y los últimos sucesos.
El presidente bate su propio récord a la baja respecto de la aprobación ciudadana de su agenda diplomática con un 31% de respaldo; sin embargo, el Congreso tampoco se queda atrás, al alcanzar un mínimo histórico del 12%.
Este descontento hizo que uno de cada ocho individuos de los 1.000 encuestados (con un margen de error de 3,8 puntos porcentuales) dijeran que votarían a un candidato de un tercer partido si tuvieran la oportunidad.
| Agencias EFE y Reuters |


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