Después del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, "utilizamos métodos repugnantes no autorizados", afirmó Brennan en una inédita conferencia de prensa, en medio de la tempestad que desató el reporte sobre torturas a prisioneros en manos de la central de inteligencia estadounidense difundido el martes por el Senado.
Igualmente, el director de la CIA salió en defensa de la actuación de los agentes al recordar que las polémicas técnicas de interrogatorio aplicadas a los sospechosos de terrorismo eran "legales" en ese momento, durante los dos gobiernos del republicano George W. Bush (2001-2009).
"La CIA no estaba preparada para detener e interrogar a miembros sospechosos de Al Qaeda", indicó en una conferencia de prensa desde la sede de la agencia de inteligencia en Langley, Virginia. "Los acontecimientos del 11 de septiembre estarán siempre grabados en la mente de los estadounidenses. Nuestro sentido de patria segura se hizo añicos, como el acero, como el hormigón, la carne, los huesos, la vida durante esos fatídicos 77 minutos", comenzó diciendo para luego justificar el accionar de la CIA: "Hizo un montón de cosas bien en una época en que no había respuestas fáciles".
"La anterior administración tuvo que hacer frente a decisiones difíciles sobre cómo localizar a Al Qaeda y evitar otros ataques terroristas contra nuestro país, al mismo tiempo que debía manejar los temores de nuevos ataques y asumir la responsabilidad de evitar más catastróficas pérdidas de vidas humanas", aseguró.
Brennan criticó el informe del Comité de Inteligencia del Senado, al que calificó de "defectuoso", ya que para su elaboración sólo se examinó un millón de documentos entregados por la CIA, pero no se interrogó a ningún agente que haya participado en el polémico programa de torturas.
En el documento se precisan algunos de los métodos utilizados en los interrogatorios de 119 detenidos en cárceles secretas en Europa y en Asia: waterboarding o ahogamiento simulado, privación de sueño durante una semana, golpes contra la pared, encadenamiento durante largos períodos, rehidratación rectal o alimentación por el recto, baños helados y amenazas de muerte o de abusos sexuales.
"En un número limitado de casos, funcionarios de la agencia usaron técnicas de interrogación que no fueron autorizadas, eran aborrecibles y deberían ser repudiadas por todos. Y fallamos en hacer responsables a algunos funcionarios por sus errores", explicó Brennan.
Pero el jefe de la CIA dijo que la "abrumadora mayoría de los funcionarios involucrados en el programa llevó adelante sus tareas correctamente y de acuerdo con la orientación legal y política que se les dio".
Durante el programa, entre 2002 y 2006, sostiene el informe, la CIA ocultó información al Departamento de Justicia y a la Casa Blanca, y las torturas consideradas como Técnicas de Interrogatorio Reforzadas no proporcionaron datos útiles de inteligencia.
Al respecto, Brennan dijo ayer que sus agentes obtuvieron información de inteligencia útil y relevante de los detenidos, pero reconoció que es difícil saber si esa misma información podría haber sido obtenida utilizando métodos menos brutales. Agregó, además: "Me inclino a pensar que es altamente probable que el uso de métodos coercitivos produzca información falsa porque si alguien es sometido a técnicas coercitivas puede decir cosas simplemente para que dichas prácticas se detengan".
La CIA utilizó por última vez estas polémicas formas de interrogatorio en diciembre de 2007, pero hasta que el presidente Barack Obama llegó a la Casa Blanca, en enero de 2009, no se prohibieron.
Ayer, en medio de la polémica suscitada por el informe del Senado, el exvicepresidente de Bush Dick Cheney defendió las técnicas de tortura con el mismo ahínco que cuando estaba en la gestión. "El informe es erróneo y está lleno de mierda", dijo. Sobre el supuesto cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001, agregó: "¿Deberíamos darle dos besos en las mejillas y decirle: 'Por favor, díganos qué sabe'? Naturalmente que no".
Según el informe, Khalid Shaikh Mohammed fue sometido 183 veces al método de tortura conocido como "waterboarding" o ahogamiento simulado, que consiste en recibir un fuerte chorro de agua en la cara que impide respirar.
| Agencias DPA, ANSA, AFP, EFE y Reuters |


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