9 de enero 2013 - 00:00

Informó dirigente judío venezolano a la Cancillería

Héctor Timerman completó una semana de encuentros secretos al recibir ayer en su despacho a Raúl Cohen, el principal dirigente de la comunidad judía de Venezuela, quien llegó junto al presidente de la DAIA, Julio Schlosser.

El venezolano pidió la reunión para transmitir inquietudes de esa comunidad frente a la incertidumbre política de su país a raíz de la enfermedad de Hugo Chávez.

Timerman, como se sabe, actúa como un protector político de esa comunidad, a la que asistió en varios viajes cuando desempeñaba cargos en los Estados Unidos. También Cristina de Kirchner llegó a entrevistarse con dirigentes judíos en Caracas que en el pasado han sido víctimas de agresiones de sectores vinculados al chavismo.

Cohen les transmitió a Timerman y a Guillermo Oliveri, secretario de Culto, que estuvo en la reunión, el pedido de que el Gobierno argentino esté alerta en el caso de que haya desbordes políticos que puedan ser una amenaza a esa comunidad. «El pueblo venezolano es pacífico», dijo Cohen, pero dejó en claro que la crisis puede deteriorar los ánimos si Venezuela entra en un agravamiento de la situación.

En la charla se comentaron noticias acerca del estado de salud de Chávez, pero nadie pudo dar precisiones por el hermetismo que hay en La Habana sobre su real situación, que es grave, al punto de que los enviados de Dilma Rousseff a verlo en la clínica no pudieron lograr una autorización para visitarlo en persona.

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