En 1697, cuando "El Rey Sol" gobernaba Francia, el fabulista Charles Perrault publicó "Barba Azul", "Caperucita Roja" y "El Gato con Botas", entre otros cuentos populares de transmisión oral. En "Barba Azul" contó de un rico deseoso de casarse que no lo lograba por tener en su rostro ese curioso defecto capilar, que llevaba a que las mujeres lo evitaran. Pero siempre hay una materialista que le importa más la fortuna del ogro que su apariencia y lo que se dice de él. Ella se casa y está en lecho de rosas, vajilla de oro y plata, hasta que la curiosidad la lleva a un cuarto prohibido, y allí encuentra los 8 cadáveres de las esposas anteriores. Aparece el ogro, y gracias a sus hermanos que llegan en el momento justo a matarlo, se salva y se vuelve ama y señora de todos los bienes. Se dijo que el asunto estaba basado en la historia de Gilles de Rais, protector de Juana de Arco, asesino serial dedicado al infanticidio, con cientos de crímenes.
La prolífica escritora belga-japonesa Amélie Nothomb decide para su libro número 21 revisar desde una perspectiva posmoderna aquel relato con una intervención pop, surrealista e inteligente hasta la pedantería. En 18 escenas teatrales dispuestas como reyerta dialogal (fórmula usada por Nothomb desde su primer libro, "Higiene del asesino"), cuenta de Saturnine Puissant, una belga de 25 años, que busca un cuarto propio. Y da con un departamento de lujo muy barato que ofrece en coinquilinato el aristócrata español Elemirio Nibal y Milcar, lector devoto de las actas de la Santa Inquisición, del "Ars Magna" del alquimista Ramon Lull, y que considera a Francisco Franco izquierdista. Una fila de mujeres se hacen las interesadas en alquilar el lugar. En realidad sólo quieren conocer al neo Barba Azul, que no sale nunca de su mansión. Están intrigadas por la suerte de las 8 mujeres que vivieron allí y desaparecieron misteriosamente. Obviamente, el magnate elige a Saturnine. Le permitirá hacer allí lo que quiera, tener comida y criados a su disposición, salvo entrar en la cámara prohibida. La intriga es cómo escapará al fatal destino de la vieja historia. Y Saturnine es una chica actual, que sólo quiere vivir cómoda y no le interesan los misterios góticos. Su apellido lo deja claro, es Pusissant, es decir: fuerte, poderosa, no le tiene miedo a ese Elemirio, ni al general cartaginés A-Milcar ni a su hijo, "el terror de Roma", A-Nibal, ni aun al más cercano Hannibal Lecter. El hidalgo hispano trata de seducirla con cenas refinadas que le prepara. Regalándole un vestido en terciopelo y oro que diseñó y cosió para sacarla del consumismo mediocre y vulgar. Pero ella no cede. Elemirio enamorado le dice que "amar es aceptar ser Dios", y entra en un duelo verbal metafísico y católico, que menos mal que antes Nothomb dijo que "tras esta perorata, Saturnine se retiró a sus aposentos". Hay en este "Barba Azul" un esperpéntico escarnio de la alcurnia española que hubiera divertido a Luis Buñuel, una melancólica victoria de la víctima, momentos latosos que no impiden que se lea sin parar, intriga y diversión por instantes, y otros parando a subrayar alguna frase. Es un brevísimo artefacto gourmet para paladares cultivados, pero no muy exigentes.
| M.S. |



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