La peruana Joanna Lombardi se lanzó como realizadora con una historia de tres generaciones de mujeres bajo un mismo techo, “Casa dentro”, que no tuvo éxito alguno, reflexionó sobre esto en su siguiente obra, “Solos”, muy atendible pero casi ignorada por el público, y, quizá considerando esas experiencias, se probó con una serie televisiva sobre las ilusiones y frustraciones de su generación, “Un día eres joven”, y terminó haciendo “Soltera codiciada”, una comedia de chicas un poco al gusto norteamericano y otro poco en un estilo personal de mirada irónica y juguetona.
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Innecesaria continuación de una comedia ya desgastada
La comedia tuvo buena repercusión, y tiene sus méritos (se la puede ver en Netflix). Pero eso fue en 2018. Pasados cuatro años, una pandemia y otros fastidios, intenta ahora revivir laureles con una “Soltera codiciada 2”, pero, como suele decirse y salvando unas pocas excepciones, nunca segundas partes fueron buenas. En la primera, una joven encauzaba en un blog la angustia de haber sido abandonada por el novio, y la necesidad de superar ese trauma la conducía al triunfo en varios sentidos. “Estando sin ti, he comenzado a estar conmigo”, declaraba, junto a otras buenas moralejas. En la segunda sufre una pérdida más fuerte, mejor dicho, debería sufrirla, pero la película se pierde más de la cuenta en frivolidades, vueltas y tonterías, celebrando el retorno de la chica y sus amigas a la pantalla. Por suerte las actrices son simpáticas, hay algunos chistes buenos, se incorpora el ya maduro Salvador del Solar (autor de la notable “Magallanes”, además de buen actor), y cada tanto surgen apuntes dignos de tenerse en cuenta. Por ejemplo, cuando una editora recomienda el empleo de un escritor fantasma para apurar la concreción de un libro. “Eso es lo que hacemos con todos los influencers”, declara, y debe ser cierto.

