5 de octubre 2009 - 00:00

Inquieta a EE.UU. fin de semana negro en Afganistán, con al menos 13 muertos

Es una costumbre cada vez más frecuente la llegada a aeropuertos militares de Estados Unidos de cadáveres de soldados muertos en Afganistán. La perspectiva de una derrota y de un regreso al poder de los extremistas talibanes ya es admitida por los comandantes del Pentágono.
Es una costumbre cada vez más frecuente la llegada a aeropuertos militares de Estados Unidos de cadáveres de soldados muertos en Afganistán. La perspectiva de una derrota y de un regreso al poder de los extremistas talibanes ya es admitida por los comandantes del Pentágono.
Kabul - En momentos en que la guerra de Afganistán vive sus horas más bajas de aceptación en Estados Unidos y se posiciona como uno de los más grandes desafíos del Gobierno de Barack Obama, trece soldados norteamericanos perdieron la vida en combate en menos de 48 horas.

Ocho militares, así como dos efectivos afganos murieron el sábado cuando un grupo de rebeldes talibanes atacó dos bases de las tropas en la provincia de Nuristán, en la zona fronteriza con Pakistán, señaló ayer la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF). Las tropas de EE.UU. y los soldados afganos devolvieron el fuego y causaron «grandes bajas» a los atacantes, se aseguró en el comunicado.

«No puedo decir cuántos talibanes eran. Eran muchos. Fueron combates muy duros», declaró un portavoz de las tropas. Los soldados pidieron apoyo aéreo, y «todos los medios disponibles», aviones y helicópteros fueron movilizados, según la misma fuente.

Soldados

En un incidente separado perdieron la vida dos soldados estadounidenses cuando los milicianos los asaltaron en el este del país, notificó por su parte el Ejército norteamericano.

Asimismo, cuatro de sus compañeros perecieron en la región cuando un artefacto explosivo adosado a la ruta estalló al paso de su vehículo.

La reacción a estas bajas, el general James Jones, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, debió declarar ayer a CNN que «Afganistán no está en peligro inminente de caer» en manos de los talibanes.

Refuerzos

Las declaraciones de Jones difirieron de tono de la gris evaluación del general Stanley McChrystal, comandante de las tropas de EE.UU. y de la OTAN en Afganistán, quien declaró que la situación era «grave» y señaló que el éxito contra los rebeldes talibanes no estaba garantizado.

La última semana, McChrystal afirmó al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres que la insurgencia en Afganistán va en aumento, por lo que insiste en su pedido de refuerzos.

El problema en Afganistán «es mucho más complejo que sólo mandar más tropas; lo que necesitamos es que funcionen todas las cosas a un mismo tiempo», dijo Jonas en el programa de CNN «State of Union».

El general retirado aseguró que la presencia de Al Qaeda es «muy reducida. Lo máximo que se calcula es que hay menos de 100 operando en el país, sin bases y sin capacidad para lanzar ataques contra nosotros o nuestros aliados».

Este año, el más mortífero para las fuerzas internacionales desde su despliegue en el país, murieron 394 militares extranjeros, de los que 236 eran estadounidenses, según un recuento establecido a partir de la página web independiente www.icasualties.org. La insurrección no ha dejado de extenderse e intensificarse en los dos últimos años hasta el punto de batir récords desde la caída del régimen de los talibanes a finales de 2001.

Agencias AFP, DPA y EFE

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