- ámbito
- Edición Impresa
Inquietante muestra de la excelente Dora Isdatne
Las flores de Dora Isdatne no tienen aroma; perderse en sus bosques no sería recomendable, sus erizos no son para acercarse y con sus juguetes no se juega.
Esta breve introducción viene a cuento de nuestra visita a "Savia", obras en cerámica y otros materiales de Dora Isdatne, que lleva a pensar en la poca visibilidad internacional de muchos de nuestros artistas, tema que merecería un debate profundo. Sus cerámicas-esculturas que abordan lo orgánico, la naturaleza, una verdadera renovadora de esta disciplina, merecería un lugar en un contexto internacional y despertaría admiración tanto por su realización como por su contenido, que no es simplemente el traslado de árboles, flores o bosques, sino una visión acerca del futuro que le espera a la humanidad cuando se extingan definitivamente.
Paisaje fantástico
La serie que presenta en el Centro Cultural Recoleta y que podrá verse hasta principios de marzo está realizada en cerámica, esmalte, hierro, madera. "Transformer", una oruga articulada de carácter amenazante, "Translation", una visión aérea de un bosque de pinos de un negro brillante ominoso, "Vegetales", obra rígida, donde queda muy claro cómo Isdatne ha llevado a un alto grado de sofisticación el uso de esmaltes, de pintura industrial para autos, dándonos un paisaje fantástico de la naturaleza y cómo ella prevé su transformación: estas flores no tienen aroma, perderse en sus bosques no sería recomendable, sus erizos no son para acercarse y con sus juguetes no se juega.
El lenguaje de esta artista, que perfeccionó su formación en Francia, ganadora de importantes premios en su disciplina que actualmente va más allá del canon, no es en absoluto tranquilizante.
Juan Batalla
En la sala F del Cultural San Martín ( Sarmiento 1551) se inauguró "Planetario" de Juan Batalla. Desde que conocimos su obra en 2003 en las arenas de Solanas, (Uruguay) en una muestra que realizara con Dany Barreto, con elementos orgánicos recolectados en la que rendían homenaje a los dioses de las religiones afroamericanas, su obra siempre ha estado está impregnada de misterio.Han pasado ya bastantes muestras, abordó diversos materiales y los restos industriales de neumáticos ha sido su marca casi excluyente con la que abordó la escultura.
No exponía individualmente desde 2011 y al entrar en esta inmensa sala recuperada que el artista compara con una estación espacial de Bulgaria (sic) nos encontramos con un conjunto de chamanes robóticos sentados en círculo, que tienen un movimiento interno y luces que funcionan sincronizadamente como si estuvieran decidiendo el futuro de la humanidad. Un pájaro oscuro, brillante, una talla en madera , mezcla de escultura africana y Alien los vigila.
Como Batalla siempre busca y encuentra materiales no convencionales, utilizó tubos transparentes de oxígeno ya que otro de los temas de la muestra es el aire. Aire que se siente a través de un video y que remite a la respiración de los robots, creado especialmente por Bárbara Togander, artista de jazz.
La escultura central contiene un corazón apenas visible entre la maraña de tubos así como hay cierta reminiscencia Madí en algunas obras instaladas en una de las paredes. Esto conduce al final de la sala donde se encuentra, según Batalla, un monstruo amenazante.
En un par de vitrinas incluyó su colección personal de libros de la Editorial Minotauro, especializada en literatura fantástica y ciencia ficción. No dudamos de que Tolkien, Ray Bradbury, John Crowley , Phlip Dick, Peter Bret , Ken Scholes han influido en su imaginación que se traduce en estas obras para avanzar, expandirse, multiplicar los soportes y los discursos con la lúdica profundidad que aún se espera del arte, como lo señala Mariano Soto en el texto que acompaña la muestra.
Reabre el 15 de enero hasta el 8 de marzo.


Dejá tu comentario