17 de julio 2013 - 00:00

Intermediarios corruptos

Intermediarios corruptos
La verdad es que no podemos sino deleznar la actitud de los intermediarios y entidades del sistema financiero bursátil que se dejan "apretar" por los reguladores: simplemente son unos cobardes. Aun cuando se esgrima la excusa de estar bajo el imperio de un régimen neofascista, la obligación legal y moral de los intermediarios es hacia sus clientes. Por lo tanto, cualquier atisbo de coartar los derechos de aquellos (que se efectivizan en las distintas operatorias que se pueden realizar en el mercado) debiera ser rechazado pública y enérgicamente por los intermediarios, defendiéndolos con todas las armas que les permite la ley (hasta apelar a la Corte Suprema). La renuencia en aceptar esta responsabilidad -la única razón por la cual gozan de los privilegios que tienen-, más aún cuando se apañan bajo la excusa que su comportamiento es una cuestión de "realpolitik", no hace otra cosa que reflejar el grado de su propia descomposición. Es que si bien los reguladores estatales pueden ser corruptos (y lo son cuando no respetan los derechos de las personas), sólo lo serán en la medida en que los regulados lo permitan y alimenten. Esto -mejor que las cuestiones económicas- explica por qué los inversores huyen de sus propios mercados y por qué cuando hay temor en el mundo, Wall Street (una de las plazas más autorreguladas del planeta) se convierte en la principal beneficiaria. Así en lo que va del año las acciones norteamericanas (índices MSCI) trepan casi un 18%, y son superadas sólo por Japón entre los mercados desarrollados, por ningún mercado emergente y por apenas media docena de bolsas fronterizas (tres africanas, una europea y dos asiáticas). Ayer el Dow cedió un 0,21 por ciento y cerró en 15.451,85 puntos; con tantos récords detrás mejor no culpar a nadie ni a nada.

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